Pero el rey del “apagón” es el estrés. Ese estrés que te deja más cansado que ventilador de capilla en pleno enero...
“El estrés, el sobrepeso y las enfermedades como diabetes y presión arterial alta son otros de los factores que influyen en la reducción del deseo sexual”, contó el profesional.
“Después viene la crianza de los hijos”, he’i, que no es ninguna joda porque al terminar el día las doñas quedan más molidas que masa para pastel mandi’o y ya aparecen los dolores de cabeza ndaje.
Otro factor es la rutina, “la pareja no debe caer en la monotonía, es recomendable salir de la rutina”, recomendó. El tema ndaje es que cuando todo se vuelve igualito todos los días, mismo horario, mismo cuarto, misma pose, mismo todo, y ya no hay novedad, el deseo dice: “Bueno, yo me voy un ratito, avisen si pasa algo interesante”.
También están los cambios hormonales
En los hombres, después de los 35, la testosterona empieza a bajar despacito, pero baja ndajeko.
En las mujeres, desde los 45 para arriba, el climaterio y la menopausia ya empiezan a mover el avispero hormonal.
Pero atenti, ahora viene la estrella del siglo XXI, la vida digital. Si pasás más tiempo con el celular que con tu pareja, si hablás más con el WhatsApp que con la boca, ¡ahí mismo baja el deseo! Porque la pantalla no besa, no abraza, no calienta. Y bueno, el deseo también se enfría.

