El particular suceso se dio en septiembre de este año pero, recién ahora se conoció a detalle con las imágenes que se hicieron públicas en la semana. El paracaídas de reserva de quien iba a saltar se abrió antes de tiempo, aparentemente porque se enganchó la manija, y por eso se fue derechito a enredarse por el ala que sirve para guiar la aeronave.
Con una rapidez mental extraordinaria, mientras que por la fuerza del viento sus piernas golpeaban una y otra vez hasta producirle heridas, el hombre sacó un cuchillo que siempre llevaba “por las dudas” y, en menos de un minuto, logró cortar todas las cuerdas para zafar.
Una vez que quedó libre, abrió el paracaídas principal y llegó a tierra a salvo. Mientras, con el alerón dañado, el piloto sacó uñas de guitarrero y logró aterrizar la aeronave en perfectas condiciones, pese a las limitaciones de maniobrabilidad y potencia.

