“Nosotros salimos a las 10 de la mañana de Camboriú; yo siempre estaba en contacto con mi mamá, le decía te voy a avisar cuando pasemos la frontera para que tengas una idea de qué hora llegaría a Luque, para buscarme”, arrancó contando.
A la vuelta de lo que fue una hermosa experiencia en Camboriú, “apenas paramos una sola vez y luego nada, no descansamos nada. Solo para ir al baño y comprar algunas cositas”, relató.
“En estos ocho días, el chofer era siempre el mismo; tenía la misma rutina que nosotros, o sea que nosotros salíamos a las 6 de la mañana, e iniciábamos la excursión con el mismo chofer”, contó. Ella reveló que en un momento dado, le comentó a su amiga que el colectivo andaba muy rápido, pues en su intento de ir al baño ni siquiera podía equilibrarse en el pasillo.
A la medianoche, ya en Migraciones
Salieron a las 10 de la mañana y a la medianoche ya estaban en Migraciones. “A las 12 le digo yo a mi mamá, vamos a pasar Migraciones, y si te ponés a pensar que saliste a las 10 y estar a la medianoche en Migraciones, es porque veníamos muy rápido”, le bajó.
Dijo que ese miércoles, por la noche, venían cantando todo el grupo, contentos por el regreso casi triunfal que fue la excursión. “Todos cantábamos, hasta que la batería del parlante se terminó; entonces, no quedó de otra que dormir”, indicó. “Yo desperté ya cuando todo era desesperación; ya iban saliendo del bus como se podía; yo tuve un fuerte golpe en la cabeza, creo que desvanecí y al despertar, era un caos. Mi amiga de al lado no podía levantarse, intenté ayudarla, pero aún así, nada. Encontré un celular y prendí la linterna, estaba lleno de agua en el colectivo, la mayoría estábamos todos mojados y al encontrar mi celular, lo primero que hice fue llamarle a mi mamá, estaba consciente, pero me dolía demasiado la cabeza”.
Tras el despelote que significó toda esa confusión y en medio de una tremenda oscuridad, la estudiante contó que, “las mamás llamaban a las ambulancias, había policías sobre la ruta y ellos no nos ayudaban, luego de una hora más o menos que pasó el accidente, llegaron los bomberos, nos llevaron hasta el hospital de Cnel. Oviedo, donde nos atendieron muy bien y rápido, me hicieron la tomografía y gracias a Dios no tengo nada”.

