¡Volver a casa!: Cuando un fuerte abrazo cura años de ausencias

Estos días el Aeropuerto Internacional “Silvio Pettirossi” ya no es solo un aeropuerto. Es un mar de abrazos, un desfile de lágrimas de esas que dan gusto porque no duelen y de sonrisas que tiemblan. Es el lugar donde el tiempo perdido se intenta recuperar en un solo apretón.

| Por Rossana Arrúa
El reencuentro de las familias. Foto Jorge Romero

Vuelven los que se fueron con una valija cargada de sueños y el pecho lleno de nostalgia. Vuelven por Navidad, por la mesa larga, por la voz de mamá diciendo “ya está la comida”, por el guaraní que sale solito del alma. Apenas se abren las puertas se escucha el llanto, el grito, el “¡ahí viene!”, y el mundo se frena un ratito.

Madres que esperan años. Hijos que crecieron lejos. Hermanos que se reconocen en el abrazo. Hasta las mascotas están ahí, moviendo la cola como si entendieran que ese momento es sagrado. El cansancio del viaje no importa; lo único que vale es volver a casa.

Uno llega desde España, otro desde más lejos todavía, pero todos aterrizan en el mismo lugar: el corazón del Paraguay. En cada abrazo hay promesas, recuerdos y un “nunca más tan lejos”. Porque en Navidad, el país no se mide en kilómetros, se mide en afecto.

Y así, entre llantos, risas y el infaltable tereré, el aeropuerto se transforma en hogar. Aunque sea por unos días, Paraguay vuelve a estar completo.

Fotos: Jorge Romero

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