Recuerda que armar el arbolito era como una tradición sagrada, toda la familia se reunían para decorarlo. “Todo eso se hacía entre risas, luces y abrazos que aún hoy viven en mi memoria”, apuntó.
Lo que traía esta fiesta era también la llegada de Papá Noel, que como toda niña pequeña, Fátima también tenía la ilusión de recibir su regalito. “Siii, recuerdo con ternura esa espera infinita de Papá Noel. Nos sentábamos con ilusión a escribir nuestras cartas, poniendo en cada palabra los sueños simples pero inmensos. La ansiedad, la fe y la alegría se mezclaban en nuestros corazones mientras esperábamos que la magia ocurriera”, dijo Fati, quien agregó que lo más importante de todo, es que todo se compartía en familia. “Ahí entendí que la Navidad no era solo una fecha, sino un sentimiento profundo”.
“INOCENCIA, PUREZA, AMOR”
¿Cómo definirías la Navidad? le consultamos, y ella resumió en tres palabras: inocencia, pureza y amor. “Es el reflejo del Niño Jesús que nos recuerda la ternura de creer, de amar sin condiciones y de volver a lo esencial. Es un tiempo que abraza el alma y nos invita a reconectar con lo más genuino de nosotros”, agregó Fátima quien espera que esta Nochebuena sea un renacer de sueños, de objetivos y nuevos comienzos.
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