Oriunda de Caacupé, había dejado sus estudios en Paraguay, de la carrera de Contabilidad, para ir a ganarse unos pesitos allá y retornar luego con un poco de capital para ayudar a su familia, pero la suerte no la acompañó mucho.
Viviendo con una tía en suelo español, unos síntomas hicieron que ella vaya al hospital para un control, siendo llevada en una ambulancia. “Tía, voy al hospital y vuelvo”, fueron sus palabras antes de rumbear hacia el nosocomio, donde luego de unas complicaciones, la historia de su vida dio un giro tan brusco que la llevó incluso a un estado vegetativo.
“Ella está con mínima conciencia, luego de haber estado en coma, pero de a poco fue cambiando algo, pero pasó mucho tiempo para ello”, dijo doña Luciana Escurra de González, la mamá que se encuentra en España ya hace cuatro años, acompañando a su hija.
“Ahora estoy con ella en una residencia, donde ella es la única joven del lugar, ya que la mayoría son ancianos. Queremos llevarla a Paraguay, porque vivir en el extranjero es difícil y muy caro también”, agregó.
Explicó que, una vez en el hospital, se complicó su cuadro, que la tuvieron que sacar con cesárea a la criatura que llevaba. Luego, a decir de los médicos, la tuvieron que operar de la cabeza porque ndaje la cosa empeoró. Desde ahí quedó por mucho tiempo en coma, con cuadro vegetativo.
“Hoy día la criatura está conmigo, tiene cuatro añitos y en agosto cumple cinco. Siempre la está visitando”, aclaró.
Dijo, casi quebrándose de dolor, que muchas veces le hablaron de “otras opciones”, como para solucionar el problema, pero ella se mantuvo firme y disparó: “No permití; no queremos eso, somos muy católicos y preferimos lo natural”.
“Se me cayó el mundo encima”
“Diez días después de haberse enfermado, llegué a España; yo me morí con ella ahí, estaba trabajando como limpiadora en una empresa y tuve que dejar todo para acompañarla. Le había dicho a la gente que ya no podía más, porque se me cayó el mundo encima”, relató muy sentida.
Doña Luciana contó que desde hace poco tiempo están con ella su marido y sus dos hijos menores. El próximo 26 de enero tienen consulta con el médico que la había operado y a partir de ahí, de lo que le diga el profesional, van a tomar determinaciones. Su prioridad es traerla de nuevo al país para cuidarla.
“Por muchas cosas pasó mi hija y gracias a Dios está viva todavía, por eso yo decidí venir a quedarme con ella, hasta donde pueda, para llevarla a Paraguay que es lo que queremos”, he’i.
“Mi petición es tenerla conmigo, con su hija y con la familia, no sabemos cómo sería, pero para Dios nada es imposible”, indicó.
Por último, dijo estar consciente que para hacer el traslado hasta nuestro suelo guaraní necesita mucho dinero, pero que confía, con Dios en el corazón, que pueden darse esas cosas.


