“En la cancha, zurdo nato": el gran delantero que probó en el Ciclón

“En la cancha, zurdo nato. De puntero izquierdo jugaba yo allá en mi pueblo, en Santa Elena. Una vez me trajo un señor para acá a probar en Cerro Porteño. Me vio y creyó que me podía colocar. Jugaba muy bien, en mi pueblo nadie me alcanzaba, era muy veloz”.

| Por Diego Corvalán
Don Quemil, en su momento, fue a probar a Cerro, más allá que siempre fue un hincha hatã de Guaraní. (Foto: Gentileza)

Aunque no lo esperes, quien cuenta la historia es ni más ni menos que Don Quemil Yambay, quien le confesó a Crónica, en su momento, que se destacaba en el fútbol, a mediados de los ‘50, y soñaba con llegar a chutar en un equipo de Primera.

Y ojo, por más que podría haber vestido la azulgrana, su corazoncito siempre latió en negro y amarillo, colores de su Cacique querido. Como él mismo decía, era un “hincha hatã de Guaraní”.

¿Qué pasó que siendo tan bueno no pudo quedar en el Ciclón? Don Quemil recuerda que “en Cerro entendí que mi futuro estaba en la música jajaja… En la práctica pinté bien, por mi velocidad. Yo tenía en ese momento 17 años. Pero no pasé la inspección médica”

Confesó que, en aquel entonces y pese a su juventud, “ya tenía problemas de la visión, incluso desde pequeño. No podía mirar hacia arriba, me molestaba demasiado, pero igual jugaba bien. Yo sentía que no me molestaba para jugar. Pero había sido que tenía la vista corta, tenía miopía”.

El momento más duro que acabó con ese sueño pero, irónicamente, abrió las puertas de par en par para que sea el gran músico que todos conocimos, se dio cuando lo llevaron junto al doctor Honorio Campuzano. “Él me inspeccionó todo, me miró bien y me dijo: ‘lastimosamente mi hijo no vas a poder jugar al fútbol’. Ahí tomé la decisión de volcarme de lleno a la música. No tenía otra cosa que hacer”, finalizó.

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