Enamorados ya reservan su chura: Corazoncitos y lenguas para el 14

Si bien aún falta un par de semanas para que los enamorados festejen su día, los pedidos para esa celebración ya oĩma hína en la carpeta de las florerías, bazar, casas de regalos y hasta de los chureros avei. Es que, aunque usted no lo crea, unos cuantos ya se dieron el lujo de hacer sus reservas donde los corazoncitos y las lenguas ya están en la lista de espera.

| Por Rossana Arrúa

Dani Medina, un trabajador de 36 años que se dedica a vender menudencias, acompañado por su pequeño hijito Josías, contó a Crónica su historia y los pedidos que le llueven cada vez que se acerca el 14 de febrero.

“Para el día de los enamorados hay muchos preparativos para la parrilla: corazoncito, lengua y eso para compartir con el amor de tu vida sale una rica cena”, he’i el amigo churero.

Recordó que, “para esos días ya se hacen reservas antes, porque en la fecha misma hay escasez y falta; entonces, para no perderse, la clientela ya pide antes”.

Karai Medina contó que la tradición de vender chura, mondongo, librillo, ere eréa, viene de generación en generación, pues sus abuelos ya lo hacían, luego sus padres Lucía Saavedra y Buenaventura Medina, quienes aún viven y ahora él, con su familia.

“Cerca de 11 años que vengo haciendo este trabajo. Esto va de generación a generación; es una tradición que no termina y no terminará… menos con la situación económica que está adquiriendo el país y con el tema de la suba de la carne, peor”, le bajó.

Dani vive en el centro de Mariano Roque Alonso con su familia en la casa paterna. En horas de la mañana le toca recorrer dicha zona, mientras que a la tarde, alterna su recorrido por San Lorenzo, Limpio, Luque, etc.

“Ahora mismo, se venden todas las menudencias, gracias a Dios; todo lo que es vacuno, no se desperdicia nada, ya que viene todo listo, higienizado, limpio y hasta cocinado en algunos casos como los chinchulines, que están como para ir nomás ya a la parrilla”, contó.

Dijo que siempre labura acompañado de sus hijos (cinco tiene). “Hoy está conmigo Josías, otras veces mi hija; con Josías superbién y ya está ganando de a poco experiencia también. Si es por él, ya quiere trabajar independientemente”, he’i con una sonrisa llena de orgullo por inculcar el culto al trabajo y al esfuerzo.

Respecto a sus productos, sostuvo que “se mantienen en una conservadora, con un aislante especial, entre hielos. Se faenan entre la noche y madrugada siguiente y luego de las verificaciones ya se ponen en la conservadora. Así los vendo”.

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