¿Cómo hicieron para criar tantos chicos?
Criar una familia numerosa no es algo que se “hace solo”, se vive día a día. Para nosotros la clave fue poner a Dios en el centro del matrimonio y de la familia, confiar en Él y asumir cada hijo como un regalo, no como una carga. Hubo esfuerzo, organización y mucho amor, pero, sobre todo, fe. No creemos que seamos especiales, simplemente dijimos “sí” a la vida y caminamos con lo que Dios nos fue dando.
¿Cómo hacían con los turnos cuando eran bebés?
Con paciencia y trabajo en equipo. En el matrimonio aprendimos a acompañarnos mucho, a turnarnos, a ayudarnos sin llevar la cuenta. Hubo noches largas y cansancio, como en cualquier familia. Cuando uno está cansado, el otro sostiene.
¿Cómo ayudan los más grandes?
Los hijos mayores ayudan de manera natural, no como una obligación pesada sino como parte de la vida familiar. Aprenden a cuidar, a compartir y a ser responsables. Eso los hace crecer en generosidad y madurez.
¿Cuánto sale mantener una casa así?
No lo medimos solo en dinero. Claro que hay que administrar bien, ser austeros y ordenar prioridades. No tenemos lujos, pero nunca nos faltó lo esencial, los pequeños detalles que tiene la vida (alcanza para tomar una gaseosa, o comer unas milanesas) se disfruta de una manera especial, con alegría y agradecimiento.
¿Qué les dice la gente?
Hay de todo: sorpresa, admiración, preguntas, a veces incomprensión. Algunos no lo entienden y otros se animan al ver que es posible. Tratamos de escuchar con respeto y responder con calma. Nuestra vida no es una crítica a nadie, es simplemente nuestro camino.
¿Por qué ta00ntos?
Porque creemos que la vida es un don y que los hijos son una bendición. No los “planeamos” como un número, los recibimos con amor. Cada hijo es único, irrepetible y amado por nosotros y por Dios. Nuestra fe nos invita a estar abiertos a la vida y a confiar más allá de nuestros cálculos.
¿Piensan tener más?
Eso está en manos de Dios. Vivimos el presente con gratitud y dejamos el futuro en su voluntad. Aprendimos que no todo se controla y que confiar también es parte del amor.
¿Qué mensaje le pueden dejar a las parejas hoy en día que tienen pocos hijos?
Que no tengan miedo. Que confíen más en el amor, en la familia y en Dios. Los hijos no quitan libertad, ellos multiplican nuestra felicidad. No decimos que todos deban tener muchos hijos, pero sí que la vida merece ser acogida con esperanza, incluso cuando el mundo dice lo contrario.

