La infidelidad empieza en la cabeza, no en la cama ndaje

Cuando en la casa el deseo anda de vacaciones y la cama parece un museo, empiezan los bostezos estratégicos. Avei aparecen las excusas que no convencen ni al perro. Pero ojo: Una cosa es la sequía y otra muy distinta es “salir a regar el jardín ajeno”.

| Por Rossana Arrúa

Sobre este tema habló la psicóloga Yamili Aguada, quien aseguró que la infidelidad no pasa por la cama, sino por la cabeza y por decisión propia.

“No importa el buen o mal sexo, el trato, ni el aspecto físico, el hombre es infiel por decisión, por machismo o por una carencia afectiva que arrastra desde la infancia. El hombre puede tener el mejor sexo en la casa, pero igual busca afuera”, dijo a Crónica.

“La infidelidad es una decisión personal y empieza desde el pensamiento. Cuando pensás mucho en una persona que no es tu pareja ya le estás siendo infiel, no hace falta que haya sexo”, tiró.

“Muchas veces la gente se excusa diciendo que solo fueron unos mensajitos, que no pasó nada. Eso no importa, eso ya es serle infiel a la pareja, por lejos el hombre es el más infiel”, he’i.

Sobre seguir o no después de una infidelidad, explicó que sin terapia, el que termina pagando los platos rotos es el que “perdona”.

“Por el machismo los hombres no son capaces de perdonar una infidelidad, las mujeres por lo menos intentan más, muchas veces pensando en los hijos. Pero hay que tener en cuenta que el infiel no cambia, va a descansar un tiempo y luego vuelve a lo mismo”, indicó.

También señaló que muchas veces todo empieza en la casa, cuando los hijos ven infidelidad y el afectado calla.

“Ahí ya se normaliza el tema y piensan que no es para tanto”, he’i.

“La infidelidad no solo afecta a la pareja, si hay hijos ellos también salen muy perjudicados, con traumas, y necesitan terapia”, dijo a este medio.

“Lastimosamente en Paraguay cuesta mucho aceptar que se necesita ayuda, especialmente en el caso de los hombres, y eso lleva a algo peor. El mayor porcentaje de suicidios se da en hombres, porque se les enseñó que no deben llorar. No es así, son seres humanos. Por no verse débiles esconden sus emociones y eso los termina destruyendo”, finalizó.

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