Crónica habló con la psicóloga María Benítez, para que nos explique por qué se da esa situación. Apuntó que “es por culpa de la facilidad con que se dan los registros de conducir a la gente sin hacer los test correspondientes: no todo el mundo está apto para conducir un vehículo. Conducir un auto es como tener un arma cargada con el gatillo activado permanentemente, y hay personas que no pueden tener ese peligro en la mano”.
“Si se hace un buen test psicológico de carácter y personalidad ahí saltarían un montón de cosas y no se le daría el registro a cualquiera. Es muy radical, pero es así, no todas las personas están habilitadas para conducir un vehículo", añadió.

"Muchos conductores suben a su vehículo con un estado de mucho estrés y frustraciones personales. A eso se suma al calor excesivo, el caótico tránsito y la impaciencia con la que se manejan, difícilmente vas a poder controlar su estado de ánimo”, finalizó.

