La docente realizó varias reparaciones que salieron de su bolsillo y la de su pareja para que no se caiga a pedazos la humilde escuela. “Compré varias pinturas sin pedir nada a nadie para poder desarrollar una educación de calidad”, empezó diciendo.
“Realizamos la construcción de pista para juegos de piso y materiales de autogestión de la maestra (de mi sueldo), y la mano de obra de los padres”, añadió.
“También mejoramos la pintura de la pista que soñamos tener y añadimos una reja para resguardar la seguridad de los niños/as, todo con autogestión. En ese sentido también construimos la rampa de ingreso al aula con la ayuda de los padres de familia y mano de obra de los colegas docentes de la escuela”, añadió.
Por último, sostuvo que “varios domingos preparamos materiales para el desarrollo de un contenido con mi esposo, porque nunca una clase fue monótona y del simple hablar para transmitir conocimiento, como piensa la gente, hay un montón de trabajo detrás de cada material que utilizamos en aula”.

