Las expectativas, tanto de locales como visitantes, no se reflejaban en la primera etapa. A pesar de que el Ciclón, sobre cuya espalda estaba la mayor responsabilidad por jugar en su casa y por la necesidad de los puntos para no perderse de la zona alta de la tabla, se mostraba más pretencioso, pero ni siquiera llegó a inquietar al arquero franjeado.
Olimpia, que se limitaba a esperar al rival, lo hacía tranquilo, jugando un poco con la ansiedad cerrista. Y antes del cierre de la parte inicial, dio el golpazo. En una cancha que se convirtió en su zona de confort, Richard Ortiz, con un cabezazo a los 42’, mandaba al frente al Léka, luego de dos chilenas franjeadas.
En el complemento, como era de esperarse, Cerro entró buscando el empate, pero la claridad en los dirigidos por Bava no era una virtud. Quizás la mejor chance la tuvo Vegetti, quien quiso fusilar a Olveira y mandó a los cielos la pelota. Y así se fue el partido, con un equipo azulgrana golpeado y el franjeado feliz.
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