Más allá de ese significado, que pasa de generación en generación, las manos paraguayas implementan innovaciones en cada artículo. Ruth Elizabeth Aveiro, propietaria del local “RuEli Artesanías”, contó a Crónica su pasión por el karanda’y y el día a día laboral, que lleva adelante con toda su familia.
“De un tiempo a esta parte, no solo hacemos el sombrero y las pantallas tradicionales; lo que hacemos es innovar. Hacemos abanicos, pantallas de corazones, carpetas decorativas, bolígrafos, carteras, todo lo que se pueda del karanda’y”, dijo Ruth.
Contó que la pantalla de corazón surgió de la idea de una cliente, que vino del Brasil. “En otros países también se hacen las pantallas, pero de otro material. Una cliente nos mostró y empezamos a batallar hasta que nos salió, a partir de ahí comenzamos a innovar con colores, diseños y es actualmente el auge, se usa muchísimo, en los eventos de danzas, bodas y fiestas de 15 años”, indicó.
Dijo que su mayor inspiración fue y sigue siendo su abuela materna, doña Anuncia, quien en vida supo llevar en alto el negocio de la artesanía.
“Desde que yo tengo uso de razón, mi finada abuela y mi abuelo llevaban los productos al interior; yo la acompañaba. Los pedidos se hacían por teléfono. Mi abuela es una de las artesanas más antiguas de Limpio. Ella es la que hacía los sombreros y los famosos canastos de karanda’y para obsequios navideños”, recordó.

Dijo que del Chaco se trae el karanda’y y se lo somete primero a un proceso y luego se lo trabaja para dar vida a los productos. “También somos un centro de distribución del karanda’y para todos los artesanos de la zona; nuestros productos también enviamos al exterior, a Estados Unidos, España, Brasil, donde se usan bastante”, apuntó.
Por último, le bajó que “yo soy abogada, pero hace tiempo que estoy metida en la artesanía; descubrí que esto era lo mío, además de contactar con la gente, hablar con el artesano, escuchar vivencias”.
Talleres y cursos para estudiantes
Ruth contó también que hacen cursos y talleres sobre los trabajos que se hacen de karanda’y. “Ahora terminamos uno que contaba con el apoyo de la Municipalidad de Limpio, todo sobre la artesanía del karanda’y. Solemos ir a las escuelas a hablar sobre el tema y también grupos de alumnos vienen a nuestro local para aprender sobre ello. Contamos siempre con mucha gente, especialmente jóvenes que no pasan de 15 años”, puntualizó.

