“Ella estaba en Canil y no estaba muy a gusto porque tenía su espacio pero era muy pequeño. Además, cuando iban perros extraños al lugar le tenía que encerrar de vuelta en su jaula y vivía estresada. Y estábamos buscando un hogar porque vivía con un estrés innecesario”, añadió.
“Me hablaron muy bien de esta familia que me dijeron que lo van a acoger de forma temporal. Ella ya necesitaba el calor de hogar, por más que en la veterinaria todo el mundo le mimaba. Una de las veterinarias se puso a llorar porque no pudo despedirse de ella, solo los demás veterinarios lograron hacerlo”, finalizó.
“Yo le dije a la doctora que se tranquilice, que hay Canela para rato, ya que ella va a volver a pasar por una cirugía y volverá a ir a una veterinaria, le volverán a ver. Nosotros estamos contentos con esta familia que la acogió porque es diferente el calor de un hogar que una veterinaria”, finalizó.

