Una escena que parece sacada de Europa, pero está pasando en nuestro país y llama la atención de todos y no precisamente por el tamaño de la fruta, sino porque no hay vendedor.
El sistema es simple: Llevás tu sandía y pagás. Todo basado en la confianza.
“Estamos probando y hasta ahora la gente respeta bastante bien. Acá la gente es civilizada, hasta el momento nadie se llevó el producto sin pagar, a la noche se queda sin vendedor y también los fines de semana, depositamos nuestra confianza en la gente”, dijo a Crónica Ronald, productor de padres canadienses, pero paraguayo de nacimiento.
Según relató, “muchos que pasan de madrugada paran, eligen su fruta, dejan el dinero o transfieren y siguen su viaje”, sin cámaras, sin guardias, sin control.
La iniciativa generó sorpresa y admiración en la ciudadanía, al ver las frutas y la alcancía en la calle, sin “guardia de seguridad” para que la gente no rapiñe.

