Primero trabajó en el Mercado de Abasto, pero un día le encontró “el jugo” al reciclaje. “Empecé empujando un carrito, juntando lo que para otros ya no servía. Bajo el sol, bajo la lluvia, sin vergüenza, Con ese esfuerzo crié e hice estudiar a mis tres hijos”, contó.
De a poco fue creciendo: “Del carrito pasé a comprar una camioneta y luego ya tuve la posibilidad de comprar un camión”. No se guardó el secreto y recomendó a sus amigos entrar en el rubro. “Muchos al ver mi progreso empezaron también a juntar chatarra y no se arrepienten porque les va muy bien”, dijo.
En la víspera del día del reciclaje, el 1 de marzo, recibió un motocarro que la empresa Brassur le regaló por su entrega al trabajo, lo que le permitirá ampliar sus ingresos.
“Estoy muy feliz. En Brassur pagan el mejor precio y eso motiva. Recomiendo a todos los recicladores que traigan acá lo que juntan”, dijo orgulloso.
“Yo gano mucho más que el sueldo mínimo. Hay veces que gano hasta 500 mil por día. No hay que tener vergüenza para trabajar en esto. Uno es dueño de su tiempo y somos nuestros propios patrones. Además, solo depende de nosotros para tener buena ganancia por día”.

