Pero la persona que recibió la transferencia resultó ser una mujer de buen corazón, una licenciada en enfermería que al notar que el dinero no era suyo, empezó a buscar al dueño para devolverle.
Después de varias gestiones logró contactar con el dueño de la plata y en la madrugada ya le envió nuevamente el monto. Pero el gesto no terminó ahí, porque la enfermera decidió mandar un 50 mil’i demás.

