El líder del Primer Cartel Uruguayo ya no tuvo escapatoria y, tras años de burlar a la justicia, esta vez lo marcaron bien. Fue pillado en una casa de un barrio llamado Las Palmas, de Santa Cruz de la Sierra, Bolivia. Y sí… los agentes celebraron el fin de una cacería que parecía eterna.
El narco, de 34 años, era un fantasma que se movía entre lujos y cargamentos de blanca, pero, esta vez, el cerco se cerró sobre su cuello.
El exfutbolista fue acusado de mandar 16 toneladas de cocaína a Europa y de, posiblemente, ser la mente detrás del asesinato del fiscal Marcelo Pecci, según lo indicado en alguna oportunidad por el mismísimo presidente de Colombia, Gustavo Petro.
Peloterokue
Ni su pasión por el fútbol lo pudo salvar esta vez. De jugar en la Liga Cruceña de Bolivia con documentos falsos pasó a estar tras las rejas en una celda de yanquilandia, en donde fue derivado de forma inmediata tras su aprehensión, con los capos de la DEA.
Y eso no es todo, avei jugó en la liga paraguaya en el Deportivo Capiatá, en ambos casos se hacía pasar desapercibido con otro nombre, Luis Amorin.
El hombre que puso en jaque a varios gobiernos y desató escándalos con pasaportes “exprés” ya no podrá gambetear a la ley.
Estados Unidos se frota las manos con este feroz criminal ya que contaba con cargos de lavado de dinero en ese país, además de los ya sabidos cargos por narcotráfico en Bolivia y Paraguay.


