La profesora Cecilia Figueredo tuvo una despedida de carrera profesional muy emotiva en una escuela de Encarnación, en donde todo el colegio le hizo el famoso pasillo de despedida y entre abrazos y lágrimas salió con la frente en alto de la institución. La misma contó lo vivido para Crónica.
“Realmente fue muy emotivo todo, una sensación de sentimientos encontrados. Me tomó de sorpresa porque la directora me dejó libre ese día y me citó para las 3:00 de la tarde, pero me dijo que solo era para un reconocimiento, no esperaba lo que me hicieron. Yo enseñaba en la escuela Nueva Generación, del barrio San Isidro, etapa 8, de Encarnación”, empezó diciendo.
La docente, que ya se acogió a los beneficios de la jubilación, explicó que se ganó el cariño de muchos por su forma de ser. “Yo fui docente fundadora de la institución, este colegio es relativamente nuevo, tiene 15 años de fundación. Fuimos reubicados acá luego del embalse del río. Empezamos con muchos problemas”, recordó, pero aseguró que a pesar de todos los contratiempos nunca bajó los brazos.
“El sentido de pertenencia es muy grande, yo vivo en frente de la escuela, los padres me conocen y tuve contactos con niños desde el nivel inicial hasta el 9° grado. Por ende la despedida fue muy emotiva porque todos los grados decían ‘se va mi maestra’”, dijo con profunda emoción a la quien consideraban como “la profe de todos”.
“Yo pienso que el trato, respeto y el cariño que yo les daba a los alumnos fue la clave. Se formó un vínculo muy fuerte, sin pasar de la raya. Me interiorizaba con los problemas de mis alumnos y muchas veces descubrí cosas. Me metía en problemas también, me tenía que ir a la Fiscalía, la Defensoría de la Niñez, la Codeni... por cosas que yo escuchaba no podía callarme”, sostuvo la profe.
“Los alumnos me contaban los problemas que tenían en su hogar. Con los niños uno ve y escucha de todo. Ellos hablan con los docentes que demuestran empatía, vos ves en su mirada triste que están pasando por una mala situación. Yo siempre le digo a mis hijos que quiero ser la maestra que quiero para ellos. Creo que mi misión está cumplida, lloré muchísimo en la despedida que me hicieron”, finalizó la profe quien durante años llevó la cátedra de Artes Plásticas y también fue profe de grado.

