Rodrigo decidió ayudarla para que pueda tener una casita digna y con la colaboración de mucha gente, hoy es una realidad. La casita de ña Rufina está creciendo gracias a la gente que donó ladrillos, cemento y mano de obra.
Falta poco para que ella y sus hijos puedan tener un techo donde refugiarse. Además, ya le llegó una cama, pero de igual manera necesita aún mesa, sillas, e utensilios de cocina,
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