Catre vakapi: Tradición que perdura al paso del tiempo

En tiempos donde todo parece venir ya hecho por robot umía y lo industrial gana terreno, en un rinconcito del interior del país todavía hay manos que no se rinden, que enseñan y que mantienen viva la esencia de lo nuestro.

| Por Ariamne Roa

En Paso Mbutu, a unos 45 kilómetros de Horqueta, el pasado no quedó atrás, sigue presente en cada “catre vakapi”, en cada tira de cuero trenzado.

Todo empezó por una necesidad, de esas que te hacen rebuscarte y recordar de dónde venís. “Tengo un hospedaje y me faltaban camas. Como el somier es muy caro, me acordé de mi infancia, cuando saltaba en el catre de mis abuelos. Ahí decidí fabricarlos”, contó a Crónica Oscar Meza, con esa mezcla de orgullo y nostalgia que fluye con sus palabras de manera natural.

Acá no hay apuro. El proceso es a pulmón, el cuero se junta en las carneadas, se estira, se seca bajo el sol y después se convierte en el famoso tukumbo, que luego se va trenzando con paciencia. De una sola vaca pueden salir hasta 150 metros, suficiente para armar dos camas.

Lo que empezó con dos catres para su hospedaje, hoy ya es un emprendimiento que crece. “Vinieron los turistas, les gustó, les hizo acordar a su infancia y ahí empezó todo”, contó.

Y no está solo, en este trabajo también están sus familiares, incluso un pariente de 80 años que sigue firme cortando cuero y haciendo el tramado. Otro de 65 se encarga de la carpintería y el tejido. Sabiduría pura, de esa que viene de generaciones.

“Los pedidos llegan de distintos puntos del país. Esta semana tengo que entregar diez camas”, dijo.

“Los catres son con patas plegables, como los de antes. Además, hacemos sillas con tramado de vakapi; también hamacas de madera, maderas resistentes como yvyraró, yvyrapytã y tajy”, concluyó.

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