¿Te animás a acariciarla? Capos te enseñan cómo

No todo lo que se arrastra es peligroso ra’e. Decir “víbora” en Paraguay es casi lo mismo que decir peligro. Luego ya viene a la mente la típica comparación con la vecina ñañala de lengua venenosa. Pero aunque suene chiste, hay una gran diferencia que pocos conocen. La víbora no es lo mismo que la serpiente, ya que la primera nomás es la venenosa.

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| Por Ariamne Roa

“En el país solo existen dos especies de víboras, la yarará y la cascabel (mbói chini). El resto muerde, sí, pero no representa un riesgo grave como muchos creen”, indicó John, directivo de Proyecto Boa, un serpentario ubicado en San Bernardino que no es para cardíacos, pero tampoco es lo que parece.

“La gente llega con susto, duda, cara de ni loco me acerco, pero sale fascinado, tocando serpientes y sacándose fotos”, indicó a Crónica.

En el lugar hay unas 20 serpientes, entre boas y pitones, todas criadas en cautiverio y traídas legalmente. Nada de animales sacados del monte. Y lo más importante, ahí no hay víboras venenosas.

“Al principio la gente ni quiere mirar, pero después ya se anima, pregunta, toca y cambia totalmente su forma de pensar”, contó el capo quien, además, comentó que las serpientes no son enemigas

“Estos animales cumplen un papel clave en la naturaleza. Son las que mantienen a raya a los roedores que pueden arrasar cultivos y alimentos. Si las serpientes desaparecen, en pocos meses el mundo podría enfrentar un caos por sobrepoblación de plagas”, he’i.

“Además sirven de alimento a otros animales que dependen de estas para alimentarse. Y en el campo de la medicina el veneno de algunas serpientes se utiliza para la producción de medicamentos contra la diabetes, hipertensión, problemas cardíacos, etc”, mencionó.

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