Don José Diego Martínez Barrios, nacido en Lambaré el 20 de Julio de 1944, ysateño de corazón, proviene de una larga tradición familiar de estacioneros. Desde los 4 años, como farolero, integró grupo de Ysaty, fundado en el año 1949.
“La historia de los estacioneros indudablemente ha funcionado cuando llegaron más o menos los franciscanos, sustituyendo a los jesuitas. Ahí comienza todo. Era la forma de evangelizar al mestizo, al pueblo paraguayo y a los indígenas que fueron abandonados por los jesuitas. En todos los pueblos evangelizados por los franciscanos, segurísimo uno encuentra vestigios de estacioneros”, recordó don José, durante una charla con Crónica.
Su oficio es recrear el Vía Crucis, a menudo vistiendo túnicas y portando faroles, cruces y estandartes, exclusivamente en Semana Santa. Tienen más de 200 años de vigencia.

“Anteriormente eran los pastores, los sacerdotes, los religiosos, que tenían como forma educativa para transmitir el evangelio, las letras de las músicas que cantan los estacioneros. ¿Iban directamente a lo más emotivo, convencer diciendo que ‘tenes a un Dios que sufrió muchísimo, a una Virgen que sufrió por vos y vos que estás haciendo por Él?’ Es una especie de compromiso, por eso los estacioneros existen solo en Semana Santa”, aclaró don José.
Recalcó igualmente que el estilo de las canciones, más allá de ser un jahe’o, es un ñembyasy (de dolor).
Después del 92, con la Aso, revivieron
Don José contó que en el año 1992 ya muy pocos grupos de estacioneros existían en el país, a tal punto que crearon una asociación para reactivarla. “Tal es así que tengo contabilizado solamente 31 y con iniciativa de Serafín Francia Campos, Rudy Torga y yo, tratamos de hacer una asociación de estacioneros. Era difícil en esos tiempos, porque no había forma de difusión como ahora, con las redes sociales. Aún así, eso surgió efecto y resucitó, ahora hay muchos de nuevo, incluso en las zonas en donde antes desaparecieron”, apuntó.

