“Nadie creía en los fantasmas, hasta que uno apareció en la foto”, empezó contando a Crónica una participante de un tour que se hizo el pasado jueves en horas de la noche.
Todo arrancó como una joda entre amigos. Un grupo de médicos, de esos que no creen en nada raro, decidió ir hasta el campamento Cerro León, en Pirayú, para comprobar si las historias de apariciones “paranormales” eran puro invento. Eligieron una fecha clave, Jueves Santo de noche.
“El lugar estaba lleno. Gente caminando, sacándose fotos, riéndose, todo parecía normal, aunque el ambiente era pesado, parecía como si estuviéramos vigilados”, dijo Sonia, una de las visitantes.
“La luna iluminaba todo con una claridad que todos quedamos sorprendidos. Entre bromas y selfies empezamos a sacar fotos sin parar. En ese momento, nada parecía fuera de lo normal”, he’i.
Pero lo que no sabía, era que en una de esas imágenes algo ya estaba ahí.
“Cerca de la medianoche, fuimos casi los últimos en salir del lugar. Fuimos a comer como si nada. Hasta que empezamos a mirar las fotos que habíamos sacado, allí todos quedamos helados y en silencio… orepirĩmbaite. Uno ya se puso blanco. Lo que fue una aventura de Semana Santa, rotopama katu la póra”, he’i.
“Ya habíamos hablado con el encargado del lugar para ver la posibilidad de hacer un campamento de fin de semana allí, pero después de lo que vimos en las fotos nadie se anima a volver a pisar ese lugar”, asegura.

