Hoy día existen pocos quienes se dedican a elaborar esta sabrosa bebida refrescante que, más allá de todo, para quienes tienen 30 años o más, significa un enorme motivo para recordar épocas pasadas de niñez y juventud.
Susan Moreno es una de las pocas personas que se dedican a la producción de naranjil y es un negocio que lo abraza en familia. Para ella, “más que naranjil, vendemos nostalgias” y cuenta que eso se debe a que la gente, al solo mirarla, sentirla o degustarla, se emociona hasta con lágrimas en los ojos.
“El naranjil es una mezcla de sentimientos encontrados, un lindo recuerdo, un festejo de cumpleaños y mucho más, todo de la mano del naranjil”, dijo Susan a Crónica, resaltando que siempre tropieza con anécdotas de sus clientes, que origina el refrescante líquido saborizado.
“Recuerdo un día que un cliente de edad con lágrimas en los ojos me dijo: ‘Ma’ẽna, mi mamá me festejaba mi cumple con naranjil. Basado en esos sentimientos, añoranzas y recuerdos, que enfoqué mi eslogan en ‘más que Naranjil, vendemos nostalgia’, porque realmente es así”, indicó la emprendedora.

En la producción se mantienen los sabores de naranja, piña y pomelo, pero que ante eventuales pedidos, también se fabrica de uva y frutilla.
La señora Moreno es de Mariano Roque Alonso y contó que a raíz del desempleo se puso a analizar alternativas para emprender un trabajo en familia.
“Fue así que nos organizamos para ser uno de los fabricantes de naranjil”, le bajó.
"Dios es bueno y sin él, esto no sería posible"
“Hace cuatro años que nos encargamos de que esta bebida tan noble y refrescante llegue a cada hogar; de la venta no me puedo quejar, como siempre digo: Dios es bueno y sin él esto no sería posible. Siempre que confíes en Él, grandes cosas aparecerán; así que todo esto se lo debo a Dios. Es así que con todo el corazón abracé a este emprendimiento y me hace muy feliz vender este producto que estoy convencida, cada uno de los paraguayos también abraza”, destacó Susan Moreno.

