“Sí, fuimos con Orlando, papá, mi bebé y amigos que siempre estuvieron. Le vi muy bien, más fuerte y firme que nunca. Viene trabajando duro para lograr estos resultados”, dijo Meli.
El hijo de la pareja es extremadamente fanático ra’e. “Desde mi panza apoya a su papi, se enoja cuando no vamos a la cancha”, contó la doña. El mitã’i no se pierde un solo partido de su papá, contó su mami.
En Argentina ndaje es muy querido Orlando por los curepí con quienes estuvo viendo el encuentro por Copa Sudamericana en el Defensores del Chaco.
“Los argentinos le quieren bastante y nosotros a ellos porque nos abrieron las puertas de su país, nos recibieron con cariño y respeto”, relató la doña del portero.

Ojos puestos en el mundial
Según el relato de Meli, el capo de la portería está muy enfocado en su carrera profesional y en tener un alto rendimiento para estar a la altura de las competencias. Su sueño es hacer historia con Paraguay.
“Desde que nos conocimos siempre hablamos de la selección y ahora que forma parte de la Albirroja es mucho más su entusiasmo. El sueño más grande que él tiene es seguir creciendo cada día y brindar lo mejor a su club y a la selección”, contó ella en una charla con el Diario Crónica.
Aunque todavía no tienen la certeza de que estarán juntos en la Copa del Mundo, con su hijo y su ména, Meli dijo “esperemos que sí”. Al toque agregó que él conoció muchos países gracias al fútbol, pero como pareja todavía no fueron a vacacionar juntos en un destino desconocido.
“Él viaja bastante, conoció muchos países ya gracias a su profesión. Pero, juntos, él y yo, solamente a Paraguay. En algún momento se nos va a dar de conocer juntos otro país”, imaginate un poco que Meli pueda alentar a su ména de forma presente en la Copa del Mundo, señoraaa.

El sacrificio del deporte
Meli contó las particularidades que viven como familia de un pelotero.
“El día a día con él es lo mejor. Pero no es fácil por su carrera. Fechas especiales muchas veces no está, por su profesión. Muchas noches sola o momentos lindos que nuestro hijo va viviendo, ¡toca bancar sola! Pero dentro de todo feliz porque sé que él está logrando su sueño como jugador profesional”, contó ella.
Pero ella siempre juega de titular, tiene el pase de su ména y se encarga de todos los procesos voi.
“Mi acompañamiento es mental, me encargo de su alimentación con comida saludable que le preparo a diario, le aliento día a día a ser mejor y muchas cosas más”, he’i Meli Ávalos.
Al término del encuentro, Orlando Gill tomó vuelo y se pasó hacia curepilandia de vuelta. Mientras, Meli aprovechó que el juego se disputó en la tierra que le vió nacer y se quedó un poquito más para disfrutar con los amigos y familiares. “Disfruté muchísimo y al máximo de la familia. Volver a Paraguay es hermoso y lo mejor, amamos venir y disfrutar mucho”, dijo.

