“La condición de mi hijo es la que me apura, es autista y no puede vivir en la ciudad porque el ruido le perturba. El motivo real de la rifa que estamos haciendo es por mi hijo”.
Quien cuenta esta dura realidad es don César Villalba, quien en charla con Crónica comentó que, incluso, lleva adelante una rifa de manera a sortear su propia casa. Su pequeño hijo de 11 añitos, que tiene autismo, es muchísimo más importante que cualquier bien material.
Don Villalba, conocido en la zona como “Panchovilla”, porque es vendedor de panchos y chorizos en una plaza de San Juan, departamento de Misiones, explicó que el tormento se multiplica cuando hay patronales o festejos de cualquier clase.
“Cada fin de año, por el tremendo bullicio que significan las fiestas, tenemos que ir a alquilar otro lugar fuera de la casa para tener la tranquilidad que necesita mi hijo. Él sale y ya cierra los oídos, se perturba mucho, duerme poco, no habla…”, sostiene con un tono de clara preocupación.
“Por eso quiero rifar la casa y buscar un mejor lugar para él. En la campaña, duerme bien, se siente libre; ya hace dos años que quiero vender mi casa, pero no me salía, por lo que recurrí a la rifa”, le bajó don César.
Contó que el pequeño no se encuentra bajo un tratamiento específico, pero sí suelen recurrir a un naturalista de General Delgado, departamento de Itapúa, ciudad vecina al departamento de Misiones.

Don Villalba es casado, tiene tres hijos y dijo tener el apoyo de su familia para llevar adelante este emprendimiento. “Dios no nos abandona luego, por eso tengo la esperanza de salir adelante y darle una mejor vida a mi hijo”, dijo en un cerrado guaraní, esperanzado en conseguir su objetivo.
El objetivo: G. 100 millones
La fecha de sorteo de su vivienda está marcada para el próximo 30 de julio; si no llega al objetivo, dijo que hablará con las personas para extender un poquito más la fecha. Por de pronto, existen 2.000 boletas impresas y cada una de ellas cuesta G. 50.000. La meta es llegar a los 100 millones y hasta ahora, “muy poca gente aún está colaborando”, dijo.
Respecto a sus estudios, ya consiguió que se le haga en el Instituto Nacional del Cáncer (Incan), atendiendo a que existe una posibilidad de que su próstata esté sujeta a una terrible enfermedad. “Luego seguiremos peleando por ello”, apuntó muy optimista don Villalba.

