¡Ojere la tortilla! El vaka akãngue ¿en vez de asado?

El vaka akãngue se posiciona como el nuevo favorito en la mesa de los paraguayos, desplazando poco a poco al tradicional asadacho, que hoy, por su elevado costo, parece quedar reservado solo para las fotos de los festejos.

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| Por Ariamne Roa

Edgar Sanabria lleva 15 años dedicándose a esta preparación que, según recuerda, antes “era solo el menú de los obreros, ahora es el manjar de los más platudos”, contó a Crónica.

Su historia no estuvo liberada de dificultades. Durante años tuvo una carnicería en el mercado de Luque, pero la llegada masiva de supermercados cambió su destino.

“De a poco fuimos perdiendo clientes con la proliferación de los supermercados y tuve que cerrar mi carnicería”, contó.

Lejos de rendirse, Edgar decidió reinventarse para salvar el “puchero” de su familia. “Me puse a vender menudencia en un carrito y como la cabeza era lo que menos se vendía, primero le sacaba toda la carne y vendía a los que hacían embutidos”, recordó.

Sin embargo, lo que parecía ser el producto menos atractivo terminó convirtiéndose en su mayor oportunidad. “Un día cociné la cabeza a mi manera, le invité a la gente y allí empezaron los pedidos. Desde ese día no paró la venta y recibo pedidos de todos lados. Jamás imaginé que, gracias a la venta, hoy tendría el negocio que tengo. Miro hacia atrás y me asusta a mí mismo todo lo que logré”, expresó emocionado.

Y como detrás del éxito siempre hay sacrificio, Edgar comienza su jornada a las tres y media de la madrugada, cuando muchos aún duermen. Allí enciende el fuego para una cocción que lleva entre seis y ocho horas, hasta lograr el punto perfecto, ese que él describe como “a punto de caramelo”.

LA PARRILLA NUNCA ESTÁ VACÍA

“Gracias a Dios, de lunes a lunes se vende. Antes solo hacía por pedido, ahora ya cocino algunas más porque la gente llega nomás y pide”, comentó.

Con orgullo, recuerda sus inicios: “Empecé con una parrillita, porque la cocción es sobre la parrilla. Me encargo de condimentar y lo envuelvo en papel aluminio. Ahora mi parrilla es para unas 200 unidades”, he’i.

Pensando en fechas especiales, la demanda crece aún más. “Para el 1 de mayo mi parrilla va a estar llena, ya me estoy preparando por todos los pedidos que tengo para el Día del Obrero. La gente ahora prefiere comer el vaka akãngue antes que el asado; es más rico y mucho más económico. Una cabeza alcanza fácilmente para 18 a 20 personas”, afirmó don Sanabria.

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