En un relato cargado de experiencias impactantes, fe profunda y episodios que desafían la lógica, el pa’i Paublo Jiménez abre las puertas de una realidad poco conocida: la de los exorcismos y las liberaciones espirituales en Paraguay.
Jiménez fue ordenado sacerdote hace 28 años en la Iglesia Católica Apostólica Romana. Sin embargo, en el año 2018, decidió dar un giro a su vida religiosa y pasar a formar parte de la Iglesia Nacional del Paraguay.
Según explicó, “la única diferencia es la disciplinaria, en la iglesia Nacional el celibato es opcional. Otra distinción es la burocracia para recibir ciertos sacramentos”.
El pa’i asegura que posee un don especial que le permite enfrentar al “demoño”.
“Creo firmemente que Dios me dio el don, porque ya realicé muchos exorcismos. Generalmente hay indicios cuando una persona está poseída, hay cosas sobrenaturales que te sorprenden, hay diferentes situaciones”, contó a Crónica.
No obstante, también advirtió sobre posibles confusiones con trastornos mentales.
“Hay veces que se confunden con problemas psicológicos, ya que en ocasiones algunas personas presentan los mismos síntomas que un poseído. Incluso un psiquiatra en una oportunidad presenció un exorcismo, debido a que trajeron al paciente porque después de mucho tratamiento no tenía un diagnóstico y quedó sorprendido luego de que esa persona volviera a la normalidad después de las oraciones”, expresó.
Entre los episodios más impactantes, mencionó uno ocurrido durante una misa de liberación. “Empecé a rezar y quedé muy sorprendido cuando dos personas que empezaron a vomitar y uno de ellos echó clavos, el otro una especie de plástico. Los espíritus se pueden materializar al salir de la persona”, contó.
También relató otro suceso extremo: “En otro caso, en un exorcismo, llegó un muchacho con una fuerza extraordinaria. Cuando empezamos a rezar, el muchacho me agarró de la pierna y me lanzó hacia arriba; caí sobre una silla, pero no me hizo daño, en una hora de oración se pudo liberar, luego uno queda muy cansado casi sin energía”, contó.
SON 4 OBISPOS RA’E EN TODO PARAGUAY, HE’I
“En los primeros tiempos fuimos perseguidos, pero luego fuimos a hablar con el Nuncio Apostólico y nos dijo que nos presentemos como iglesia Nacional y que la gente que quería seguirnos podía hacerlo. Somos 4 obispos en Paraguay”, relató.
Las misas de sanación y liberación forman parte fundamental de su ministerio. “En Ñemby, en la casa de Idalina Róga, la misa de sanación y liberaciones hacemos el primer domingo de cada mes, allí la gente llega con cargas muy pesadas, pero cuando la persona llega con fe, con predisposición ocurren los milagros, en una oportunidad en una misa de sanación en la casa de pa’i Bogado, una señora que llegó en silla de ruedas se levantó y caminó”, dijo con emoción.
“Por la mirada también se puede pillar a un poseído”
En cuanto a los signos de una supuesta posesión, detalló: “Los síntomas de un poseído es rechazar todo lo sagrado, su mirada es diferente, también por los ojos se puede diagnosticar si la persona está poseída”.
El proceso de liberación no siempre es inmediato. Recordó el caso de un hombre que requirió un año de tratamiento espiritual para lograr su recuperación. “La posesión ocurre cuando se hace un pacto con el mal acudiendo a brujos para hacer ciertos trabajos de hechicería, muchos hacen pactos para conseguir trabajo o para ganar el amor de alguien, allí abren un portal para ser poseído, hay muchos niveles, hay espíritus demasiado fuertes que no quieren salir de la persona”, afirmó.
Finalmente, señaló los días en que realizan estas actividades espirituales: “Los jueves hacemos las misas de liberación y sanación frente al Abasto, y en Idalina Roga en Ñemby, el primer domingo de cada mes”.

