Doña venció un cáncer vai y hoy “teje por un sueño”

POR BERNARDO MARTÍNEZ GAONA

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| Por Bernardo Martínez
Zunilda Benítez produce “descanso" para sus clientes.

Una dura enfermedad la tuvo a maltraer por mucho tiempo; ella, como toda mujer emprendedora, batalló. Logró vencer este terrible mal y ahora le mete a full al tejido de almohadillas terapéuticas, junto a su hija.

Zunilda Benítez es una doña de 62 años que atravesó duras etapas en su vida a causa de un cáncer de mamas que la atormentó por muchos años. Tras vencer a esa maldita enfermedad que la separó del ámbito laboral, encontró un oficio en el cual le está yendo muy bien, las almohadillas terapéuticas.

La doña habló con Crónica y contó cómo fueron esos años en los que le tocó batallar como toda una kuña guapa, venciendo una enfermedad que, lastimosamente, se lleva a muchas personas en nuestro país, y cómo volvió a eso que tanto le gusta, trabajar, que no solo le sirve para hacer una platita sino también para mantenerse activa y sentirse útil.

“En el 2015 se me detectó el cáncer y, por más que toda la vida trabajé en costura, desde los 11 años prácticamente que trabajo, esta es una enfermedad que derrumba todo. Y eso hizo con mi familia. Mis hijos cayeron en depresión y yo tuve que hacer fuerza otra vez para no perder la pelea”, aseguró con una voz que denota fuerza en su memoria.

Doña Benítez comentó que enfrentó de lleno al mal incluyendo “varias quimioterapias. Eran tiempos muy difíciles, pero nunca decaí. Después de casi 10 años pude recuperarme por completo. Cuando llegó ese momento tuve de vuelta ganas de trabajar. Mi hija me dijo que ni pensara en eso sino más bien que mi única preocupación tenía que ser cuidar mi salud”.

Pero, cuando se lleva el espíritu del trabajo en la sangre, nadie te para: “tenía que trabajar sí o sí. Primero probé lencería pero era un trabajo pesado porque en el lado derecho del brazo, en donde me hice la cirugía, me dolía mucho el brazo. Luego mi hija hizo un viaje y le agarró el famoso golpe de aire. Al buscar medicamento le ofrecieron la almohadita cervical”.

En ese momento fue cuando se prendió la idea de este emprendimiento.

“Ahí mi hija dijo que ese trabajo era el que iba a poder hacer, porque son cosas pequeñas y artesanales. Hago una producción y paro. Supe llevar un ritmo para surgir con el emprendimiento”, comentó la doña.

UNA VARIEDAD QUE ENFRENTA A CADA DOLOR

Entre las ofertas que tiene de almohadillas explicó que hay “las cervicales que tienen lavanda, manzanilla y semilla de lino, que se coloca en el cuello y sirve para calmar los nervios. Luego tenemos la lumbar que es más larga, también hay para el pecho y la panza, esta última para las chicas cuando están en sus días”. El emprendimiento se llama “Calma y Aroma” y se ve en redes.

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