POR BERNARDO MARTÍNEZ GAONA
Para muchos, conseguir un trabajo es como un “ovalema”. Para otros, hay una necesidad de buscar nuevos y mejores horizontes. Manuel Silva es uno de ellos. Con apenas 27 años decidió ir a Hong Kong usando una herramienta disponible para todos. Hoy, siete años después, está establecido en esa potencia asiática y con ganas de crecer más.
“Trabajaba en un hotel. Lo que ganaba no me convencía. Entonces entré a LinkedIn (una página donde se ofrecen trabajo y trabajadores) y vi la oportunidad en Hong Kong. Me postulé y apliqué para trabajar en un hotel”, recuerda Manuel.
Esa oportunidad (abril de 2019), le abrió puertas a una nueva vida, con un costo. “Empecé a ahorrar y hasta vendí mi auto para llegar con algo de dinero. Como estudié varios idiomas, me defendía. Gracias a eso, una vez que estaba allá comencé a ver otras posibilidades. Así, a más del hotel, conseguí trabajo con una empresa de aviación. Hacía de todo para sobrevivir, incluso vender rifas u organizar fiestas. Valió la pena”, he’i.
La actitud lo llevó a progresar. Año a año fue creciendo y explotando las posibilidades que se le presentaban. Hoy, “vuela” en el más alto nivel: “Trabajo para una empresa privada en donde gestiono viajes para los pobladores más pudientes de la zona. No me puedo quejar. Gano mucho más de lo que hubiese ganado hoy en Paraguay”.
Por último, aconsejó a aquellos que se quieran aventurar: “Hay que animarse a viajar y conocer. Nunca sabes con lo que te vas a encontrar y sea lo que sea, siempre vas a aprender. Lo importante es estar abierto a nuevas oportunidades”.

SIN PAREJA Y A UN AÑO DE RADICARSE
Manuel contó que, por ahora, anda soltero. El sacrificio sigue siendo su norte y el tiempo su aliado. “Me falta un año más para radicarme y no tener problemas con la visa”, contó. Hoy, lucha por lograr ese objetivo que se fijó en su subconsciente años atrás cuando fue de vacaciones a conocer Hong Kong, su actual casa. Y eso que no fue fácil adaptarse: “Acá se habla inglés porque fue una colonia británica y el chino cantonés, que es diferente al mandarín, tuve que aprender obligado y hablo de una forma que pueda sobrevivir en este lugar”.
La suerte es que no tiene que saber calles o tener auto: “El transporte público es excelente, hay trenes, buses disponibles 24/7 y hay como 5 taxis para cada poblador”.
PARAGUAY, COMIDAS y ¡7 IDIOMAS!
Al Paraguay siempre se lo añora. “Me voy de visita cada año, extraño la gastronomía y el tereré. Pero ya me acostumbré a la vida acá y prefiero seguir. De momento no pienso volver a Paraguay”, he’i, más allá que sabe que tener casa propia es solo para millonarios.
Conoció a algunos latinoamericanos y a una paraguaya. Eso permite tener cierto contacto con la comida y costumbres de nuestro continente. La gran ventaja, habla ¡7 idiomas! Sabe chino mandarín, inglés (aprendió en el Ministerio de Defensa), portugués (en el cole), francés (en el SNPP), italiano (en el Py-Japonés), coreano (intercambio cultural) y castellano.


