La ciudad de Horqueta tiene una nueva soberana de belleza, se trata de Larissa Velázquez Acosta, una joven de 19 años, estudiante de la carrera de Licenciatura en Enfermería. Ella se ganó el corazón de sus compueblanos por su historia de lucha, sacrificio y superación de reina del barrio Las Mercedes de esa localidad norteña.
Larissa contó que se inscribió al concurso con muchas ilusiones, principalmente para ayudar a su mamá, quien es dueña de un comedor popular en su barrio, donde la soberana es la ayudante de cocina.
“Estoy muy feliz, te juro que hasta ahora todavía no puedo creer. Cuando el presentador dijo mi nombre como la nueva Miss Horqueta me quedé en el aire, no podía creer que fui electa como la reina de mi ciudad”, dijo Larissa a Crónica.
La nueva soberana de Horqueta nos contó que ella y toda su gente se dedican a trabajar en el emprendimiento familiar que tienen, el comedor “G y L”, donde Larissa ayuda a su mamá a preparar las milanesas, marineras, tortillas, las salsas para los tallarines y eré erea.
“El emprendimiento de mi familia empezó como hace 15 años, y todos trabajamos a la par. Yo le ayudo a mi mamá en la cocina, y desde que nuestros clientes se enteraron que estaba como aspirante en el evento ya sentí el apoyo pleno de todos ellos, del barrio, de mi familia, y eso realmente me motivó más todavía”, explicó la Miss Horqueta.
Larissa se robó el aplauso de todo el jurado y el público en general porque se destacó bastante en la pasarela. “Yo casi no socializaba con nadie, porque desde las 07:00 ya estaba en el comedor, a la tarde me tocaba ir al gym y de noche a la facultad. Mi mamá me motivó para presentarme, te cuento que mi mamá también fue Miss Las Mercedes en su juventud”, exclamó la Miss Horqueta 2026.

Genera sus ingresos con la venta de jugo de naranja
Famoso que en los certámenes de belleza se habla de comprar las coronas o que una señorita ganó por ser pariente de fulano. El dinero manda mucho en estos casos, pero Lari aclara que no es así. Ella todo lo pagó gracias a la gente de jugo. “Mis ingresos provienen de la venta de jugo de naranja en el comedor, con eso pago mis cosas, el gym, la facultad, porque mamá siempre nos inculcó a mi hermana y a mí a trabajar desde pequeñas” comentó Lari, para quien es muy importante poder mirar en la cara a la gente sin deber nada a nadie.
“Nadie va a poder decir nada ni apuntarnos de que gracias a ellos pude llegar hasta donde llegué ahora. Mi hermana vende bingos y quiniela en el comedor también y se recibió de maestra, con sus ingresos generados en el comedor”, recalcó Lari quien se siente muy orgullosa de lo que pudo lograr.

