El presidente de la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol), Alejandro Domínguez, remitió una nota al titular de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) cuestionando el respaldo institucional expresado por el organismo al diario Abc Color en torno a la causa judicial por presunto lavado de dinero abierta contra Miguel Zaldívar, presidente del banco Atlas y esposo de Natalia Zuccolillo, directora del citado medio.
Domíguez, quien viene de una familia vinculada a medios de comunicación, rechazó que haya un “ataque a la libertad de prensa” y he’i que el caso tiene carácter bancario y financiero. Dijo que tras el “FIFAgate”, buscaron recuperar dinero desviado y “lograr la penalización de quienes dañaron su patrimonio”, destacando que ya se recuperaron más de USD 128 millones.
Agrega que es de enorme importancia que la SIP reciba de primera mano información relevante acerca de un asunto sobre el cual esa institución se pronunció recientemente. “Hablo de la causa judicial por lavado de dinero abierta contra Miguel Zaldívar, presidente del banco Atlas de Paraguay, y otros directivos de esa entidad.
Zaldívar es el esposo de la señora Natalia Zuccolillo, directora del diario Abc Color. Este medio y el banco Atlas forman parte del Grupo Zuccolillo”, indica la nota. Afirma que el diario Abc Color ha publicado declaraciones de Pierre Minigault y de otras autoridades de la SIP respaldando su relato, que califica de “ataque a la libertad de prensa” la acusación de la Fiscalía al presidente del banco Atlas. “El compromiso con la prensa me viene en la sangre, ya que mi padre y sus hermanos fundaron y dirigieron varios medios de comunicación, en un camino que comenzó hace más de 50 años”, he’i, quien consultó si “¿ser propietario de un diario exime de cualquier responsabilidad penal? ¿Es razonable que el esposo de la directora de un diario sea acusado, invocándose pruebas concretas, por supuestamente lavar millones de dólares de la corrupción y después se declare perseguido por su vínculo familiar con un medio de prensa?”.
Haciendo hincapié en que los procesados son ejecutivos bancarios, no periodistas, tiró que “lo grave no es que el relato sea claramente absurdo, sino la aviesa intención de blindarse con el escudo de la libertad de prensa”.

