POR ARIAMNE ROA
Con la llegada del frío, los que más sufren, muchas veces, son los que no tienen voz para pedir ayuda. Mientras algunos firus y michis pasan las noches temblando en la intemperie por la indiferencia de quienes debían cuidarlos, en el refugio “Los Pikilines” 90 perritos y 25 gatitos rescatados del maltrato hoy reciben abrigo, comida y el calor de un hogar lleno de amor. Cada uno tiene su camita y su abrigo para pasar dignamente estos días helados.
Detrás de cada animalito rescatado existe una historia de abandono y sufrimiento. “Perros de la calle no existen. Todos los que están acá fueron abandonados o maltratados. Muchos vivían atados y expuestos a la intemperie”, contó a Crónica el policía Carlos Ruiz, quien después de dejar atrás su trabajo persiguiendo delincuentes, dedica su tiempo libre a rescatar animales maltratados para darles una “segunda oportunidad”.
Gracias a la solidaridad de muchas personas, el refugio puede seguir funcionando y dando abrigo a tantos seres indefensos. “La gente que viene a visitarnos colabora trayendo mantas y ropitas para los animales. Todos están en adopción. Lastimosamente, unos 10 tienen problemas de salud y están siendo atendidos permanentemente por veterinarios en el refugio”, explicó.
El espacio ya quedó pequeño para tanta necesidad. “Tenemos un plantel de seis personas que trabajan cuidando a los animales y manteniendo limpio el lugar. Siempre recibimos visitas. Ayer, por ejemplo, dos perritos fueron adoptados. Estamos al tope de nuestra capacidad y lastimosamente ya no podemos recibir más animalitos. Recién cuando uno encuentra hogar, podemos rescatar a otro”, he’i el rescatista.
“Con cada adopción se salva a otro”
Cada día aparecen nuevos casos que reflejan una costumbre cruel en muchos hogares. “Por día recibo alrededor de 50 pedidos de ayuda para perros maltratados dentro de las casas. Algunos mantienen atados a sus mascotas porque no quieren que destruyan sus plantas. La gente no dimensiona que son seres vivos que sienten, tienen emociones y necesitan tiempo, amor y educación.
Creen que la solución es atarlos”, lamentó. A pesar de todo el amor que reciben en el refugio, la verdadera esperanza de estos animalitos sigue siendo encontrar una familia. “Todos los perros que tenemos acá fueron maltratados por sus dueños. No hay perros de la calle, hay perros abandonados. Lastimosamente, si no son adoptados, no podemos seguir rescatando. Hay muchos que quizás pasen aquí el resto de sus vidas”, expresó con tristeza.

