Maravillada por la tranquilidad que hay en el país escandinavo, se instaló de una. Lejos del guarará y el barullo que hay en nuestro país, que cualquiera se pelea por cualquier cosa, decidió embarcarse a dicho país europeo.
Ana Funes es una joven paraguaya de 30 años, oriunda de Pirayú, que alistó sus maletas hace 3 años y con su marido, Marcos Mayeregger, emprendieron viaje al frío suelo europeo de Dinamarca. Desde cero fueron ganándose espacio y hoy en día están totalmente asentados.
La misma conversó con Crónica y manifestó “que es un país que pocos paraguayos eligen y la verdad que surgió a través de mis cuñadas, que recibieron sus documentos italianos. Y con eso empezaron a buscar un país que tenga mejor sistema de salud y educación. Así fue que eligieron Dinamarca”.
La mujer aclaró que “en mis planes nunca estuvo venir acá, yo por estar casada nomás me estiraron. Mi cuñada vino en el 2022, yo llegué en marzo del 2023 con mi esposo. Empezamos de cero, a descubrir todo. El camino abrió mi cuñada, Sara, quien llegó y pasó lo más difícil, encontrar trabajo y alquiler, que es costosísimo. Acá el costo de vida es muy caro, pero con trabajo se compensa”.
La joven Ana explicó que “no teníamos amigos ni conocidos, pero gracias a Dios mi marido consiguió trabajo al día siguiente de llegar acá”.

Ante la adversidad, qué los “estiró” a quedarse, Ana contó que “elegimos Dinamarca por el sistema de salud y educación que tiene, todo está preparado para la familia. Uno puede enviarle a su hijo de 6 a 7 años solo a la escuela, inclusive a la guardería uno puede mirarle nomás y llega solito. La seguridad que hay en este país es el atractivo que nos trajo acá”.
Otra cosa que también le llamó la atención a nuestra compatriota es “que se respeta mucho al ciclista. Inclusive las empresas pagan extra a los empleados que llegan en bici al trabajo. Yo soy una de esas beneficiadas. Acá tienen la bicisenda más larga del mundo, inclusive hay semáforos para las bicis. Es increíble todo”.
También remarcó “la tranquilidad con la que se manejan ellos, acá nadie se ocupa de nadie, vos podés salir, nadie se va a apurar, no vas a escuchar un bocinazo en la calle o alguien que se esté peleando. El barullo que nosotros estamos acostumbrados en Paraguay no existe en Dinamarca. Ni vecinos que pongan música fuerte hay. Ellos viven relax todo el tiempo”.

Trabaja de guía y limpiadora
En cuanto al laburo en sí que tomaron en Dinamarca mencionó que “empecé trabajando como asistente en cruceros y ahora ya estoy como guía turística. Este es un país en donde el turismo mueve mucho la economía. Acá vienen muchos extranjeros y como hay pocos hispano hablantes vimos la oportunidad, nos postulamos y quedamos con mi marido”.
“Acá hay muchos argentinos y estamos apenas como 6 paraguayos nada más. Nosotros estamos en la entrada a los cruceros, le damos la bienvenida a los pasajeros. Luego mi jefa me dio la oportunidad de hacer el curso de guía turístico, ya que yo tenía la facilidad de hablar y le metí con todo”.
La doña aclaró “que este es un trabajo que lo hago los fines de semana, ya que por temporada de verano hay mucho movimiento pero en invierno merma. Entre semana trabajo en una empresa de limpieza”.


