Cuando la morcilla se pone negra y el mañana pende de un hilo que apenas te ata a la esperanza, las decisiones que se toman son muy desesperadas, renunciando a todo y a todos por una luz de esperanza. Sin embargo, algunas veces, el recibimiento es más duro que lo que se dejó atrás.
Un joven paraguayo que trabajaba de bombero voluntario en Ciudad del Este fue a probar suerte a España; a través de amigos y contactos fue a instalarse en la ciudad de Sevilla. Miguel Almonte conversó con Crónica y detalló todo cómo fue el siempre angustiante proceso de dejar atrás todo lo que conocía y empezar una nueva vida que lo recibió con un golpazo.
“Estaba difícil la situación acá y con una cuñada viajamos a España y tuvimos que rebuscarnos para arrancar de cero. Ahora ya estamos bien gracias al trabajo. Aunque hay que admitir que en el comienzo estaba duro, pero estamos saliendo adelante gracias a Dios. Nos instalamos en Sevilla”, he’i.
El joven mencionó que su primer trabajo tuvo una mala experiencia que al final él lo tomó con gracia, pero aprendiendo a fuego la lección.
“Estoy acá hace 3 meses y cuando llegué recién empecé a trabajar en cosecha de frutas. Pero no vi los frutos porque nos estafaron todo (risas). Un paraguayo nos había llevado a trabajar 5 días y después no nos pagó y nos bloqueó el teléfono”, recordó.

El trabajo en sí “consistió en plantación de naranjas. Nos fuimos al campo y trabajamos 5 días seguidos. Fue muy desesperante. Ni comida tenía, nada luego. Desastre fue nuestra situación. Fue algo que lo tomé como aprendizaje y quedó en la anécdota”.
Después de este mal rato con el compatriota consiguió otro laburo. Y sí, el paraguayo no tiene tiempo para llorar… hay que facturar, como diría Shakira.
“Ahora estoy como encargado de un copetín cuyo dueño es italiano. En el local vendemos bocaditos, helados, bebidas, cuenta con un barcito para tragos y demás. Me está yendo muy bien, trabajamos 8 horas, a veces de día, y otras ocasiones de noche. Tengo un día libre”, he’i.
JUNTAR ALGO DE DINERO Y ¡REGRESAR!
Mientras que muchos solo piensan en salir y dejar al país atrás, Almonte tiene clara la película: Paraguay es su tierra. Por eso, aseguró que su idea “es juntar mi platita y regresar a mi país. La verdad que es difícil conseguir trabajo y más si no tenés papeles. Este trabajo encontré gracias a un amigo nomás. Pero si conseguís un trabajo digno por ahí se gana muy bien”.
Otro de los dilemas que pasan los paraguayos en España es el hospedaje. Con ese tema, “mi cuñada me ayudó para conseguir un hospedaje. Con ella muy poco nos vemos porque tiene 2 días libres a la semana nomás. Vivimos en un piso de un apartamento y cada uno tiene su pieza”.
JETOPA HA VY’A GUASU ENTRE PARAGUAYOS
En cuanto a lo social mencionó que “en la ciudad hay muchísimos paraguayos. Nosotros estamos a tres horas de viaje de Madrid. Nos solemos reunir en las discotecas latinas. Inclusive hay bares paraguayos en donde escuchamos música paraguaya. Demasiado gusto da cuando nos encontramos, hablamos en guaraní, tomamos tereré. Te da mucha alegría y a la vez nostalgia porque se extraña mucho Paraguay”.
En cuanto al trato que reciben por parte de los españoles explicó que “si uno es amable con ellos te tratan superbién, si es servicial y educado por sobre todo. Pero si sos ‘ay guasu’ se complica la situación y ya se agarran por vos”.


