Yani Areco, de 26 años y oriunda de Bella Vista Norte, contó a Crónica que vive hace casi dos años en Santiago de Chile, donde trabaja como doméstica; todos los días debe viajar bastante para llegar a su trabajo. “Trabajo en un condominio cerrado y debo viajar en metro y luego en bus. Después tengo que caminar como 20 minutos para llegar a mi trabajo. Acá hace muchísimo frío y no es el frío de Paraguay. Por eso, donde me voy, llevo mi mate”, contó. La joven recordó que una mañana iba tranquilamente tomando su mate en el colectivo mientras conversaba con una colombiana que le preguntó qué estaba tomando. “Le expliqué que era mate y que en Paraguay tomamos caliente en el frío y helado en el calor”, he’i.
Pero en medio del viaje apareció el problema. “En una de esas, una morena grandota, no sé si dominicana o haitiana, que estaba parada, dijo: ‘¿Quién está fumando?’ De mi mate salía humo y tenía eucalipto y otros remedios”, recordó entre risas.Según contó, la pasajera que estaba a su lado intentó aclarar la situación diciendo: “La niña está tomando mate”.
Pero la confusión recién empezaba. “Me vino con todo la morena y me preguntó qué era eso. Yo le respondí: ‘Yerba remojada’. Ahí luego gritó que yo estaba tomando jugo de marihuana. Me reí nomás”, relató.La paraguaya aseguró que después la discusión se puso más intensa. “Ya se puso pesada y empecé a decir algunas cosas en guaraní: ‘Nde tavyma pio’. Incluso salió mi lado racista. Empezamos a discutir, ella en castellano y yo le respondía en guaraní”, confesó.
El escándalo terminó cansando a todos los pasajeros. “Ahí nomás ya todos empezaron a quejarse y el chofer paró y nos dijo a las dos que bajáramos”, contó.
TUVO QUE LLEGAR A DESTINO CAMINANDO
Finalmente, ambas tuvieron que bajar en plena carretera y Yani tuvo que caminar muchísimo más para llegar a su trabajo. “Acá no es como en Paraguay que te bajás y ya agarrás otro colectivo. Me tocó caminar unos 20 minutos más, pero no solté mi mate. Seguí tomando tranquila hasta llegar”, dijo. “Acá nos miran como bichos raros a los paraguayos porque en todos lados andamos con nuestro termo. Cuando hace calor con el tereré y cuando hace frío con el mate. Eso no nos puede faltar”.
Yani recordó avei que como toda abuela memby su caminata le sirvió para juntar más eucalipto en el trayecto a su trabajo.
“Había muchísimo eucalipto en mi trayecto y como tenía a mano, no tuve vergüenza en juntar y guardar en mi cartera el remedio”, he’i

