Cada vez hay menos vocación sacerdotal he’i

Cada vez menos jóvenes eligen a Dios.

Mientras el mundo avanza cada vez más rápido y muchos jóvenes buscan otros caminos “menos a Dios”, la vocación sacerdotal parece apagarse lentamente.

El padre Vitor Martins, de la Diócesis de San Pedro, habló con Crónica sobre la preocupante disminución de vocaciones religiosas en el mundo.

“En los últimos tiempos hay muy pocos jóvenes que se acercan al seminario con la vocación sacerdotal. Son pocos, pero hay”, expresó a Crónica el sacerdote portugués, quien fue ordenado a los 27 años, hace 48 años, en Portugal, su país natal.

Apenas nueve meses después de su ordenación llegó al Paraguay como misionero, pero la gran necesidad de sacerdotes hizo que decidiera quedarse definitivamente en nuestra tierra. El pa’i forma parte de la Congregación del Espíritu Santo.

Con nostalgia y preocupación, el sacerdote recordó cómo la realidad fue cambiando con el paso de los años. “El porcentaje de seminaristas es ínfimo. En mi congregación ahora hay un seminarista que está a punto de ordenarse”, comentó.

El sacerdote señaló que esta situación no solo afecta al Paraguay, sino al mundo entero. “Está disminuyendo muchísimo la cantidad de candidatos a la vida religiosa y sacerdotal en todo el mundo. Uno de los factores podría ser la sociedad que se organiza sin Dios, la secularización, vivir sin Dios, incluso en las iglesias organizadas como es la Iglesia Católica”, manifestó.

En medio de su reflexión, lamentó también cómo la fe fue perdiendo espacio en distintos ámbitos de la sociedad.

“Todo el ambiente de la sociedad es sin Dios, se busca el ateísmo. Anteriormente, en las mismas escuelas había signos religiosos, por ejemplo crucifijos en las aulas, ahora ya no se admiten”, he’i.

El padre Vitor también apuntó al excesivo materialismo y la búsqueda desesperada de dinero como otro de los factores que alejan a las personas de la vida espiritual. “Por otro lado, toda la búsqueda de comodidad, de consumo exagerado, muy materialista, de buscar formas de hacerse de plata que no sean claras, relega a Dios. La gente no busca a Dios, sino al dinero”, reflexionó.

RECORDÓ SU ÉPOCA DE SEMINARISTA

Finalmente, recordó con emoción sus años de formación sacerdotal y cómo ya en aquella época se veía venir esta crisis de vocaciones, contó además qué lo atrapó en Paraguay. “Esto se viene arrastrando desde la década de los 70 y se fue haciendo muy visible. Recuerdo que cuando estaba en el seminario iniciamos entre noventa y solo cuatro terminamos ordenándonos”, contó.

“Cuando llegué al país me gustó el ambiente, uno se siente muy bien recibido por la gente, cuando estaba a punto de volver a mi país recibí un nombramiento para ocuparme de una organización y es por eso que me quedé”, he’i.

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