Muchas son las historias sobre almas que supuestamente siguen vagando entre los vivos, aún después de haber partido físicamente. Relatos que para algunos son simples coincidencias, pero para otros, experiencias difíciles de olvidar.
María contó a Crónica un episodio que hasta hoy le pone la piel de gallina. Según recordó, todo ocurrió hace dos años, cuando llevó de urgencia a su hijita al Hospital de Clínicas. “Fuimos al Hospital de Clínicas, en urgencias pediátricas. Eran las tres de la madrugada, recuerdo perfectamente. No había nadie en la sala de espera, solamente estábamos mi marido, mi hija y yo”, relató.
Lo que vino después los dejó completamente desconcertados. “De repente, mi hijita empezó a sonreír y saludaba con la manito a alguien. Seguía a ese algo o alguien con la mirada y no paraba de sonreír. Nos miramos con mi marido sorprendidos”, contó.
En medio de la tensión y el susto por la salud de la pequeña, el padre intentó buscar una explicación lógica. “Mi esposo dijo: ‘Seguro es efecto del remedio’. Pero yo le contesté, ‘¿Qué remedio? Si todavía ni habíamos consultado’. Realmente creo que mi nena estaba viendo a un póra”, aseguró.
AL DÍA SIGUIENTE SIGUIÓ VIENDO A “ALGUIEN”
Según recordó María, ese día la niña quedó internada tras golpearse y ya en la sala volvió a repetirse la extraña situación.
“Esa mañana otra vez empezó a hacer lo mismo. Saludaba con la manito, sonreía y seguía a ese algo o alguien con la mirada. Pero no era a los demás niños que estaban en la sala”, dijo. Aunque en ese momento no sintió miedo, admitió que ipirĩmbaite.
“No me animé a preguntarle a quién estaba viendo, porque ella ya hablaba bien en ese entonces. Pero de verdad me quedé muy sorprendida ‘chemopirĩmbaite’”, expresó. Como detalle que hasta hoy le llama la atención, María recordó que en aquel tiempo su hija todavía no estaba bautizada.
“Nunca más volvimos a ese hospital hasta hoy día”, finalizó.

