En Campo 9 demostraron que cuando se quiere, se puede innovar: para poder hacer una tortilla porã, frito o un mandi’o chyryry puretón, con enviar un mensaje, ya es suficiente.
Si la despensa ya se cerró, si no llegás al súper o si precisás urgente para “salvar” un pedido, llegó la solución, el “cajero automático de los huevos” te salva seguro. Esta espectacular innovación, que es toda una sensación, está dando que hablar en Campo 9.
La casita de los huevos está en medio de la calle y es “el segundo que estamos ubicando. Somos productores y vendíamos desde nuestra casa. Muchas veces teníamos que salir y la gente ya se quedaba sin el huevo justo cuando más lo necesitaba. Por eso decidimos hacer este sistema de ventas y funciona muy bien”, contó a Crónica Víctor Giesbrecht, paraguayo descendiente de menonitas.
El mecanismo de compra es completamente digital. “El sistema es sencillo. La puerta de la huevera tiene una cerradura con PIN. El cliente escribe al número que está ahí indicado, luego se le envía un código para abrir y lo que viene después ya es a confianza”, explicó. Pero no todo fue perfecto desde el comienzo. “Al principio hicimos la casita con llave tradicional. La llave estaba escondida, pero al parecer no muy bien, y antes de Semana Santa nos robaron. Luego de implementar este sistema funciona superbién”, dijo. “Los productos son renovados al día, pero como todo negocio hay días que se venden más y muy bien, pero también hay días en donde no se vende ni un solo huevo”, he’i.

Variantes para pagar
La modalidad de pago es bien actualizada.
“El pago depende del cliente. Si lo quieren hacer en efectivo, allí hay para el vuelto; se mantienen siempre 200 mil guaraníes para el vuelto y también por transferencia. Cada plancha cuesta 25 mil guaraníes y la calidad del huevo es de primera clase ‘A’. Hasta ahora la gente es muy honesta y paga por lo que lleva”, dijo.Parece que la estrategia está funcionando, porque la curiosa casita se convirtió en una parada obligatoria ndaje.“Llama mucho la atención y muchos viajeros incluso bajan a comprar por curiosidad. Está ubicado en el kilómetro 217 de la Ruta PY02”, contó.
Funciona ra’e a pura confianza
Aunque varios le dijeron que estaba loco por apostar por una idea tan diferente, él sigue convencido de que vale la pena.
“Muchos me dicen que estoy loco, pero para nosotros es una forma de enseñar a la gente que se puede confiar. Siempre se dice que en Paraguay no se puede, pero le decimos que sí se puede”, contó. Concluyó contando porqué no colocó cámaras de seguridad en el lugar. “Arriba hay una cámara que graba todo y que es Dios, y confiamos en que Él guarde esa casita. Por eso no ponemos ninguna cámara, confiamos en la honestidad de la gente, y lo que queremos transmitir es que Dios existe”.

