Cuerona contó experiencia de salir con un seco ndaje

Vane Trinidad fue víctima de un seco, tuvo que volver sola a su casa y sin cenar ndaje.

| Por Gustavo Martinez
Víctima de un seco. Hubo un día que Vane Trinidad cayó en las manos de un perocho ndaje.

El debate instalado entre loperro tiene mucho que ver con la famosa ley del 50/50. Laschi aseguran que no tienen porqué pagar la cuenta si es que existe una invitación. Esta es la historia de Vanessa Trinidad. La invitaron a cenar en un restaurante lujoso de San Ber, el chuli no tenía dinero ra’e. En charla con Crónica ella contó todos los detalles.

“Salí con un seco, justamente este verano. Me invitó acá en el restaurante más caro de San Bernardino. Gaste más de G. 1 millón en mi vestido, más peluquería, zapatos, todo. Cuando llegué al local llamé la atención de toda la ciudad. Todas las miradas, todas se fijaban en mí de lo espléndida que estaba”, relató su cómica anécdota, del día en que tuvo que pagar la entrada de un chuli.

Ojo con las señales doñitaaas, la cuerona cuenta cómo el arriero intentó hacerse del ñembotavy a la hora de la comidita. “Nos sentamos y cuando nos acercaron la carta la expresión de mi acompañante cambió y palideció. Empezó a decir que se estaba fijando que la gente al llegar al lugar solo pedía agua y se retiraban”.

Al toque ella entendió la onda, la producción que metió y el tiempo que le llevó trasladarse hasta la ciudad veraniega la llevaron a tomar la decisión de relajarse y disfrutar nomás ya de lo que se podía presentar. Lo que ella no sabía era que la noche seguía con desencantos.

“Me di cuenta que no tenía dinero para pagar la cena y yo con hambre, que los rugidos de mis tripas parecían leones furiosos. En fin, tuvimos que irnos sin cenar. Lo peor estaba por venir, yo quería bailar y ante la negativa de mi acompañante por ir a la discoteca por miedo a gastar le planteé que le pagaría la entrada de las ganas que tenía de bailar”, confesó haber pagado entrada y tragos del chuli.

“No solo le pagué la entrada. Una vez dentro empezó a tomar y pedir que le traiga bebidas. Ahí se me terminó la paciencia y le pedí retirarnos. Ya no era divertido, me quería ir a mi casa”, siguió con los detalles la cuerona, pero muy decepcionada voi.

Vane quedó más sorprendida aún cuando el fulano se le negó a acercarle a su casa porque quería seguir tomando y como si todo fuera poco le pidió voi que siga comprando tragos porque esa noche él quería emborracharse. “Y bueno tuve que irme por mis medios a mi casa. Nunca pensé pasar por esa situación, jamás imaginé que algo así me pasaría, la mayor pelada de mi vida”, dijo.

De aquel trágico verano a esta parte de su vida no se volvió a cruzar con el seco. Lo cierto es que dejó en claro el tipo de producción que meten laschi cada vez que reciben la invitación de un chuli y el porqué no está de acuerdo con el famoso “miti miti”.

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