Susto paranormal: “Nunca más trasladé un fallecido”

Omar lleva más de 20 años como paramédico y ya vio de todo, he’i.

Dicen que las ambulancias no solo trasladan pacientes entre hospitales, rutas oscuras y largas madrugadas, también tienen “pasajeros” que no se dejan ver, pero cuya presencia se hace “sentir”.

Omar Aguilera, paramédico con más de 20 años de experiencia a bordo de ambulancias, compartió con Crónica algunos de los momentos que más lo marcaron durante su carrera.

Una de las experiencias que más lo impactó ocurrió durante el traslado de una persona fallecida hasta Concepción. Hasta hoy, admite que le cuesta contarlo por miedo a que nadie le crea.“Me tocó hacer el traslado de un fallecido a la ciudad de Concepción. No sé por qué, desde el principio tuve miedo. Eran como las dos de la tarde cuando salimos de Asunción y fui por la ruta Concepción-Pozo Colorado. Fuimos con los familiares, pero a la vuelta debía regresar solo”, contó.

Según recordó, muy a su pesar se quedó un rato. “Al llegar al lugar, a eso de las 8 de la noche, la familia me insistió en que me quedara a cenar. Yo lo único que quería era volver. Estaba solo y tenía miedo por la oscuridad del camino, pero, ante la insistencia, me quedé”, recordó.

El verdadero susto llegó durante el regreso. “A la vuelta ya no me animé a volver por el Chaco. Por ese lugar ni tu dedo ves de noche. Entonces fui por Yvy Yaú y vine por la Ruta 8 hasta Santaní. Cuando estaba por llegar a Río Verde empezó a llover. Yo, con miedo, no quería ni mirar mi retrovisor. Tenía miedo de ver al señor fallecido y que me estuviera ‘mirando’. No sé por qué, pero me entró tanto miedo”, he’i.

Lo que ocurrió después todavía lo deja sin explicación. “Al alcanzar Río Verde dejó de funcionar el limpiaparabrisas y empezó a humear mi tablero. Parecía que se estaba incendiando algo. Me tuve que bajar bajo la lluvia hasta que pasó la humareda. Todo mojado me subí de nuevo a la ambulancia y pensé que el vehículo se había descompuesto. Para mi sorpresa, arrancó sin problema y el limpiaparabrisas empezó a funcionar de nuevo, hasta que llegué a Asunción a eso de las seis de la mañana”, relató.

Junto con su esposa abrazan la misma profesión.

La sorpresa fue aún mayor a la luz del día. “Le comenté a mi jefe lo ocurrido y vinieron el mecánico y el electricista. Cuando revisaron el vehículo encontraron todo intacto, sin ningún rastro de incendio ni nada por el estilo. Ahí me asusté mucho más. Yo vi cuando se incendió. No sé si el señor que llevé se había dado cuenta de que le tenía miedo y su espíritu me asustó. Desde ese día nunca más volví a trasladar un óbito”, he’i.

UN FEROZ ACCIDENTE LO IMPRESIONÓ

Pero no todas las experiencias que marcaron a Omar tienen relación con lo paranormal. Algunas fueron tragedias tan dolorosas que aún las recuerda con tristeza.“En todo este tiempo, lo que más me afectó fue un accidente en Navidad donde hubo varios muertos. Recuerdo que estábamos en la base y justo cuando nos sentamos para cenar recibimos un llamado de urgencia, código 10, y pidieron varios móviles. Fue en Limpio, camino a Emboscada. Once ambulancias acudimos al lugar”, relató.

“Un auto Subaru, con un joven de 16 años al volante junto con su amigo, chocó de manera frontal contra un camioncito repartidor en el que viajaba una familia: el conductor, su esposa embarazada y dos de sus hijas, una de 5 y otra de 10 años”.

Lo que encontraron al llegar fue una escena devastadora. “La escena que encontramos fue de terror. Los jóvenes quedaron destrozados. El velocímetro del vehículo había quedado marcado en 230 kilómetros por hora. Por el otro lado, el señor ya había perdido ambas piernas entre los hierros retorcidos. Su hija de 5 años falleció allí mismo y la otra tenía fracturas múltiples. La señora embarazada también estaba muy mal herida. Eso me marcó”, recordó.

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