La historia de Emerson Insfrán es una de esas que demuestran que el esfuerzo, la perseverancia y las ganas de salir adelante pueden cambiar una vida. Hoy, después de años de sacrificio, es socio de una cadena de 18 restaurantes y se prepara para vivir una emoción única junto a cientos de compatriotas, alentando a la Albirroja en el mundial.
“Ahora, con el furor del mundial, en el restaurante que tengo en la zona de Port Saint Lucie, en Florida, decidí hacer un evento invitando a todos los paraguayos para reunirnos, compartir, saltar y alentar a nuestra selección”, comentó Emerson.
Además de toda la pasión por ver a la selección, comentó que “también vamos a compartir nuestras comidas típicas, como chipa guasu y muchas otras cosas. Todas las mesas ya están reservadas, ya no hay lugar. Esperamos tanto tiempo para estar en el mundial y estamos muy emocionados”.
El local que hoy tiene no es que le “cayó” de la nada. Fue una lucha de años, de empezar de abajo desde nada.
Llegó a Estados Unidos siendo apenas un adolescente, atravesó momentos muy difíciles tras la pérdida de su madre y tuvo que aprender a valerse por sí mismo.“Hace 16 años vine a Estados Unidos. Vivíamos en Nueva York, en el Bronx. Mi mamá me consiguió un trabajo limpiando mesas en el restaurante Patrizia’s, cadena de la cual ahora soy socio. Ella no quería que anduviera por la calle porque la zona no era muy buena”, contó a Crónica Emerson Insfrán.Su llegada al país norteamericano estuvo marcada por una situación muy dolorosa que cambió el rumbo de su vida.“El motivo por el cual vine acá fue que mi mamá tenía cáncer y quería compartir con ella sus últimos momentos. Ella terminó falleciendo seis meses después. Yo tenía 15 años”, relató.
Lejos de rendirse, tomó una decisión que lo obligó a madurar antes de tiempo y a abrirse camino solo en un país extranjero.
DESDE MUY JOVEN SE VALIÓ SOLO
Cuando su mamá falleció, su padrastro le marcó la cancha. “Me dijo: ‘Tu mamá te trajo acá para que estudies, para que vayas a la universidad, y si vos querés vivir la vida que estás llevando, tenés que mudarte solo y aprender a ser un adulto porque no te voy a apoyar’. Yo le dije que la escuela no era lo mío y que solo quería trabajar”, contó.
Con la decisión a la que lo “empujó” su padrastro, contó que se mudó “con solo 16 años y desde allí empezó mi carrera en la industria de los restaurantes. Empecé a subir escalones. Pasé por todos los puestos: mesero, cocina, lavaplatos, delivery. Hacía de todo para poder pagar mis cuentas, especialmente mi alquiler”, he’i.

Con trabajo, disciplina y mucha constancia, las oportunidades comenzaron a aparecer.“A los 18 años, los dueños mayoritarios me pusieron como mánager en el tercer local que abrieron. Estuve allí por un año. Lastimosamente no nos fue muy bien en ese local, pero me dieron la oportunidad de invertir mi dinero con ellos para abrir más restaurantes. Ahí empecé a crecer con el grupo de socios y hoy tenemos 18 restaurantes. Empecé desde cero”, recordó.

