Enseña a bordar para no dejar morir a una herencia ancestral

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La doña ayuda a mantener viva una tradición que forma parte de la identidad y la historia del Paraguay.

Con la misma pasión que tenía cuando era una niña, doña Clotilde Sánchez sigue defendiendo una de las expresiones más hermosas de la cultura paraguaya. A sus 72 años, está artesana pilarense no solo continúa bordando aopo’i, sino que también dedica su tiempo a enseñar el oficio a nuevas generaciones para que la tradición no desaparezca.

Desde hace 22 años forma parte de una asociación de artesanas de Pilar, donde ya ayudó a capacitar a más de 200 mujeres y dos hombres que hoy encuentran en el bordado una forma de trabajo y sustento.

“Entre el aopo’i y el ñandutí hay mucha diferencia. El aopo’i es un bordado sobre tela, mientras que el ñandutí es un tejido aparte. Nosotros hacemos varios tipos de bordados en telas y eso vendemos a las empresas para la elaboración de prendas”, explicó.

La artesana también se refirió a los llamativos bordados que lucieron recientemente los integrantes del grupo Purahéi Soul, que despertaron el orgullo de muchos paraguayos.

“Ese es un bordado ancestral de antaño. Algunos salieron a decir que fueron hechas por artesanas de Pilar, pero yo no puedo confirmar eso porque no hacemos la trazabilidad de nuestros trabajos, ya que trabajamos con varias empresas de confección”, comentó. Detrás de cada prenda existe un trabajo paciente y lleno de detalles que requiere tiempo, dedicación y mucho amor por el arte.

“El proceso para elaborar las prendas lleva mucho tiempo, entre 15 y 20 días. Tiene muchos detalles y, como es multicolor, se cambia el hilo, se vuelve a colocar otro y así sucesivamente. Por eso es un trabajo muy minucioso”, contó.

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