A miles de kilómetros de Paraguay, Gabriela Miranda sigue llevando los colores de su país en el corazón. Con apenas 21 años, la joven vive desde hace tres años en Estados Unidos, donde cursa el último año de Ingeniería Informática, gracias a una beca completa, en el prestigioso Massachusetts Institute of Technology (MIT), una de las universidades más reconocidas del mundo.
Pero más allá de los logros académicos, había un sueño que parecía difícil de alcanzar: ver a la Albirroja en el mundial. Sin embargo, una mezcla de fe, audacia y la generosidad de un jugador paraguayo hicieron posible una experiencia que jamás olvidará.
“Estoy haciendo una pasantía en San Francisco, donde Paraguay está participando del mundial después de 16 años, pero las entradas estaban demasiado caras y me dije: no pierdo nada escribiéndole a los jugadores para que me regalen una entrada”, empezó contando la estudiante compatriota. Lo que parecía un intento sin muchas esperanzas terminó convirtiéndose en una de las mayores alegrías de su vida. “Le escribí a unos cuantos y fue demasiado grande la sorpresa cuando el ‘Kaku’ Romero me respondió y me dio una entrada.
La verdad no me lo esperaba, tiré un tiro al cielo y funcionó”, dijo emocionada. Para Gabriela, nada de lo ocurrido fue casualidad. Solo para tener una idea, estuvo en el lugar indicado (a casi 5 mil kilómetros de su facu) en el momento indicado.
“Creo que cuando uno actúa con buenas intenciones se nota y la vida encuentra la manera de recompensarlo. De todas formas, el destino jugó un gran papel, ya que cuál era la probabilidad de que justo en este momento me salga una oportunidad laboral en el área de la Bahía que me permitió estar cerca y vivir esta experiencia que jamás voy a olvidar”, he’i.
La joven no escatima palabras de agradecimiento hacia el futbolista. “Quiero agradecerle mil veces al ‘Kaku’ por el increíble gesto que tuvo conmigo y desearle lo mejor, no solo en este mundial sino también en el resto de su carrera. Soy una fiel creyente de que la vida devuelve los actos de bondad, y es, justamente, a personas como él a quienes uno desea ver triunfar. Ojalá la vida le multiplique toda la alegría que le regaló a tanta gente con ese gesto”, expresó.

“ME SENTÍ COMO EN EL DEFENSORES”
Ya dentro del estadio, las emociones la desbordaron. Entre miles de compatriotas volvió a sentirse cerca de casa. “La emoción en el estadio fue simplemente incomparable. Algunas lágrimas se me habrán escapado, especialmente durante el himno nacional. Estar rodeada de paraguayos hizo que la experiencia fuera todavía más especial. Nunca me había encontrado fuera del país en un lugar con tantos compatriotas juntos; por un momento sentí que estaba nuevamente en el Defensores, cerca de casa”, comentó.Y cuando llegó la victoria, el orgullo paraguayo se hizo sentir con más fuerza que nunca. “Con la victoria, la felicidad fue inmensa. Fue una sensación de satisfacción difícil de describir. Ese día Paraguay se paró no solamente frente a Turquía, sino frente al mundo entero. Muchas veces el paraguayo se olvida de la fuerza y el valor que tiene, pero somos de los pueblos más fuertes y resilientes del mundo”, aseguró.
NO SALIÓ DE PARAGUAY PORQUE SÍ
Detrás de cada logro también existe una historia de sacrificio.
“Hay algo sobre los emigrantes como yo que mucha gente no comprende: yo no me fui del Paraguay porque soñaba con irme. Lo que soñé fue con recibir la mejor educación posible y, lastimosamente, el precio de ese sueño fue alejarme de mi casa, de mi gente y de la patria que tanto extraño”, confesó Gabriela. Aunque hoy estudia en una de las mejores universidades del planeta, la nostalgia sigue acompañándola cada día.
“Tuve la suerte de que todo mi esfuerzo fue recompensado y me gané la oportunidad de acceder a lo mejor de lo mejor. Sin embargo, vino acompañado de mucha añoranza. Lo que puedo hacer ahora para que ese sacrificio valga la pena es cumplir la promesa que me hice cuando armé las maletas: dar siempre lo mejor de mí, abrir cada puerta que la vida ponga enfrente y llevar en alto el nombre del Paraguay dondequiera que vaya”, concluyó.

