El sabor de Paraguay cruzó fronteras y encontró un hogar en California. A miles de kilómetros de su tierra natal, una familia convirtió la nostalgia en un emprendimiento que hoy enamora a paraguayos y extranjeros. Se trata de Café Guaraní, un rincón donde el mbeju, la sopa paraguaya, el pastel mandi’o y la chipa mantienen vivo el sabor de casa en una de las zonas más turísticas de California, Estados Unidos.
Detrás de este sueño están la paraguaya Liliana Rodas y su esposo, el argentino Víctor Araújo, quienes llevan 40 años de matrimonio y hace 25 viven en California junto a sus cinco hijos. Hace seis años decidieron abrir el local para compartir con el mundo la gastronomía paraguaya. “Vengo de una familia con mucha experiencia en la elaboración de comidas nativas de nuestro país. Mi mamá me enseñó a cocinar las comidas tradicionales y mi suegra es repostera; ella me enseñó a preparar todos los dulces. Así pude lograr un menú variado en Café Guaraní, donde vendemos alfajores, pastafrolas y comidas tradicionales como mbeju, sopa paraguaya, sopa so’o, chipa, croqueta de mandioca y pastel mandi’o. El menú es muy atractivo porque es fácil de consumir para todo tipo de clientela. Además, tenemos unas 15 variedades de empanadas y también comidas sin gluten elaboradas a base de mandioca”, contó a Crónica Liliana. Cada receta busca conservar el auténtico sabor paraguayo, aunque para lograrlo debían traer ingredientes de distintos países.

“La comida que más vendemos es el pastel mandi’o y la yuca fries, que es la mandioca frita. Tenemos un proveedor que nos trae los ingredientes desde que abrimos el local. La mandioca viene de Costa Rica, el almidón es importado de Tailandia y el queso que usamos viene de Monterrey, porque es el más parecido al queso Paraguay. Así logro que el sabor sea lo más similar posible al de nuestra comida, y la recepción de los clientes es muy positiva”, explicó.
COMPATRIOTAS DE TODOS LADOS PROBARON EL MENÚ
La reciente llegada de miles de paraguayos por el mundial convirtió al local en un punto de encuentro cargado de emoción. “Ahora, por el mundial, vinieron una cantidad enorme de paraguayos y me dijeron que el sabor es muy original e igual al hecho en Paraguay. Este es el único restaurante de comida paraguaya en la zona oeste de Estados Unidos. Hay otro restaurante paraguayo en Nueva York y otro más pequeño en Texas”, comentó. “Para el mundial vinieron paraguayos radicados en Estados Unidos, en España y de muchos otros lugares. Encontraron acá un rinconcito paraguayo”, agregó emocionada.
UNA ESPERA QUE DURÓ 14 AÑOS
La historia de la familia comenzó hace varias décadas, marcada por la paciencia y el sueño de construir una nueva vida. “Llegamos a este país en 1985. Mi hija mayor nació aquí; los otros cuatro nacieron en Paraguay porque tuvimos que volver mientras esperábamos los documentos. Mi mamá ya estaba radicada acá y ella se encargó de hacernos los papeles. Esperamos 14 años en Paraguay para documentarnos y luego volvimos con toda la familia”, recordó. Hoy, el negocio se convirtió en un verdadero emprendimiento familiar, donde cada integrante aporta su talento para mantener vivo el sabor de Paraguay. “Hoy todos mis hijos y también mi esposo trabajamos en el negocio. Mis hijos son baristas, cocineros, chef y bartender; todos estamos enfocados en este proyecto. Mi esposo es arquitecto y trabaja en obras haciendo revestimientos con piedra, pero los fines de semana nos ayuda en el café”, finalizó.

