Con una entrega tremenda, desde el primer minuto, los jugadores de nuestra selección demostraron que no estaban para jodas. Y muestra de ello fue que antes del final de la primera etapa, a los 40’, la “Joya” Julio Enciso con un cabezazo mandaba al frente a Paraguay.
El golpe fue tremendo para los europeos.
En el complemento, como era de esperarse, los alemanes volvieron con todo en busca de la paridad, que lo lograron muy pronto a través de Havertz. Pero no amilanó el espíritu albirrojo. Ni ahí se rindieron y pese al cansancio extremo, aguantaron hasta el alargue y en desde el punto penal, de las manos de “San Orlando”, Paraguay se instaló en los octavos de final de la Copa del Mundo.


