En tiempos donde todo cambia a gran velocidad, un matrimonio decidió apostar por los sabores ymaguare y hoy emociona a grandes y chicos. Lo que comenzó con la venta de mosto en los semáforos se transformó en un negocio familiar que rescata las tradiciones paraguayas y devuelve a muchos el dulce recuerdo de su infancia.
“Los fines de semana recorremos ciudades vendiendo el mosto. También tratamos de revivir los sabores tradicionales que despiertan mucha nostalgia en los adultos. Tenemos barquillo, como el que antes se vendía, con dulce de guayaba en cucurucho; ka’i ladrillo, mantecado y torta de miel negra”, contó a Crónica Hugo Cáceres, de 30 años, quien inició este dulce emprendimiento a finales del 2020 junto con su esposa Rossany. El joven explicó que muchos niños y adolescentes descubren estos productos por primera vez. “Mucha gente no conoce estos dulces, pero los mayores que los prueban reviven recuerdos de su infancia”, aseguró.
Para Hugo, uno de los momentos más especiales es ver cómo los clientes mayores se emocionan al volver a probar esos sabores que marcaron sus vidas.“Es muy gratificante cuando un adulto mayor compra estos dulces, se sienta y ya cuentan historias de su niñez, se acuerdan de cuando sus abuelas les compraban por un guaraní, como postre, pero solo los domingos”, he’i.Con ese espíritu, la pareja busca mantener vivas las costumbres que poco a poco fueron desapareciendo.“Nosotros estamos tratando de revivir lo que es la tradición. Muchos nos agradecen por volver a recordarles su infancia”, se sinceró.

El camino no fue fácil. Todo comenzó con unas botellas de mosto vendidas en los semáforos, hasta que el esfuerzo dio sus frutos y hoy cuentan con un local propio que también genera empleo para otras familias.“Mosto Bar surgió de la nada. Nos gustaba el mosto y empezamos a hacerlo con mi señora. Comenzamos a vender en los semáforos, ahora tenemos un local y nos va superbién. Vivimos de esto y hasta tenemos cinco personas que nos ayudan”, comentó con mucho orgullo.
APUESTAN POR LA FUSIÓN DE SABORES, HE’I
Además de rescatar las recetas tradicionales, también apostaron por la innovación para conquistar nuevos paladares. “Saborizamos el extracto de frutas con el extracto de otras frutas. Tenemos más de 16 sabores, no usamos agua ni azúcar, es 100 % natural. Mucha gente relaciona el mosto con la aloja y son diferentes. Saborizamos la caña de azúcar”. El objetivo es que las nuevas generaciones también conozcan y disfruten de estos sabores que forman parte de la identidad paraguaya. “Tratamos de innovar para llegar a los más jóvenes, para que conozcan y disfruten de nuestra cultura, los sabores de antes. No solo se consume cuando hace calor; en estos días de frío vendemos alrededor de 600 botellitas de mosto por día”.

