Jeferson Navarro, Bombero Voluntario de Naranjal, Alto Paraná, habló con La Tribu 650 AM acerca de su labor como rescatista en Venezuela, ayudando a las víctimas de los fuertes terremotos que azotaron dicho país y que han dejado unas cifras altísimas de fallecidos. Su labor se ha centrado principalmente en rescatar cuerpos, aunque siempre está la esperanza de encontrar a personas con vida.
Explicó que se encuentra en Venezuela desde el 2 de julio, confesando que nunca había vivido algo como lo que está ocurriendo allí, incluso con la experiencia de haber ayudado durante las inundaciones de Brasil hace algunos años. Señaló que el máximo que una persona puede resistir bajo los escombros es de 10 días, habiendo pasado ya 12 desde los terremotos.
Resaltó que hace unos días, durante las labores de las máquinas, fueron encontradas 4 personas con vida en un sótano. Comentó además que las aves carroñeras se encuentran rodeando las ruinas constantemente debido a la enorme cantidad de cadáveres a raíz del enorme caos en que todo se ha convertido.
Dijo no saber qué es lo que tiene pensado hacer el Gobierno venezolano, solo se limitó a decir que él y sus colegas cuentan con todo el equipamiento necesario para realizar las labores de rescate, en la medida de lo posible. También aclaró que no reciben ningún tipo de orden del Estado de Venezuela, trabajando de manera totalmente independiente.
Jefferson relató que hay rescatistas voluntarios de países como Brasil, Chile, Argentina, Paraguay, México, etc trabajando junto a él. Explicó que también han pasado para ayudar rescatistas japoneses, costarricenses y de otras nacionalidades. De momento, una empresa petrolera estatal los ayuda dando alimentación a Jefferson y a sus compañeros.
Luego de un tiempo, habrá un relevo de rescatistas, por lo que el mismo Jefferson deberá volver el día 10 de este mes. Detalló que principalmente trabajan de noche ya que hay más silencio y es más probable escuchar potenciales gritos de pedido de auxilio. Comentó que los cuerpos que han encontrado en su mayoría ya se encuentran en estado de putrefacción.

